Amy Schumer: cómo ser grosera y divertir a los demás

En "Amy Schumer: The Leather Special", la actriz ventila esas verdades sexuales e íntimas en controvertido stand up

Amy Schumer: cómo ser grosera y divertir a los demás

La provocación lleva su nombre: la comediante es conocida por sus contoneos sensuales en el programa televisivo “Inside Amy Schumer” (Foto: AP)

Lenny Bruce, el patriarca estadounidense del stand up comedy, tenía una premisa: cómo ser grosero e influir en los demás. No le bastaba con divertir a este kamikaze del humor que fue detenido más de una vez por la policía y que lanzaba dardos reflexivos como este: “Los niños deberían ver porno. Eso es mejor que aprender sobre sexo con cintas de Hollywood”. 

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Bruce murió en su ley: falleció por una sobredosis de morfina a los 40 años en 1966. Antes sentó las bases del stand up comedy más corrosivo y libertario. Su influencia en la genealogía de los monólogos llega hasta “Amy Schumer: The Leather Special”, que acaba de ser estrenado por Netflix. El título del programa en español se traduce como “El especial de cuero”. Adivinen con qué tipo de material se vistió la actriz y comediante de 35 años para enfrentarse al público. 

Para darle forma a este show grabado en Denver en noviembre del 2016, Schumer siguió dos reglas inevitables del stand up: se burla de sí misma antes que de los demás, y grita a los cuatro vientos esas verdades o roches en el sexo que por el pudor social suelen ser comentados en privado. 

En esta suerte de autoflagelación de la risa que le sirve para influir en el público, hacerlo pensar y cuestionar las convenciones, Schumer aborda situaciones o tópicos como las siguientes: 

–El desconcierto de despertar luego de una intensa borrachera y percatarse de que un desconocido intenta sobrepasarse con ella.
–Las menciones sin tapujos a la sexualidad femenina que derivan en disquisiciones personales, sociales y existenciales. 
–Las ironías sobre los estereotipos físicos. Schumer afirma: “Soy lo que Hollywood llamaría una gorda”. Luego manda al diablo los clichés. El público, obviamente, aplaude. La actriz añade: “Me siento fuerte, sana y sexy”. 
–El empleo sistemático de lisuras por parte de Schumer, como si dijera: “Basta de hipocresías, así se habla en la vida real”. Los asistentes se identifican. 
–También hay momentos para la seriedad. En un tramo, Schumer recuerda a las dos mujeres fallecidas por un tiroteo que ocurrió durante la proyección en un cine de la película “Trainwreck”, protagonizada por ella. La tragedia impulsó a la actriz a promover un plan que dificulte el acceso de criminales y enfermos mentales a las armas de fuego en Estados Unidos. 

 

 

Pero no todos la celebran. Hay quienes afirman que su repertorio es ingenioso aunque predecible, calculado y repetitivo. Otros, en cambio, se entregan sin reservas a su honestidad brutal. 

VIVA LA IMPERFECCIÓN
Amy Schumer ha hecho del oficio de decir lo que nadie se atreve un negocio altamente rentable. Ella es la primera mujer en integrar la lista de los 10 comediantes mejores pagados elaborada por la revista “Forbes”. En el ránking divulgado en setiembre del 2016, Schumer ocupa el cuarto con unas ganancias cercanas a los 8 millones de dólares anuales (en el primer lugar figura Kevin Hart, al que siguen Jerry Seinfeld y Terry Fator).

La actriz también es demandada en el cine y la televisión. Este año su programa para la pantalla chica “Inside Amy Schumer” llegará a su quinta temporada. En el cine, la comedia romántica “Trainwreck” fue un punto de inflexión en su carrera. Ahí encarnó a una caótica y desenfrenada chica que pensaba que la monogamia no era posible, hasta que conoce a un chico que la desarma. Todos, hasta los más lenguaraces e insolentes, maduran.

 


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