Bruno Odar: el regreso a la pantalla chica "por la puerta grande" después de 10 años

Según los años: el actor de teatro, televisión y cine, el director en las tablas, el profesor. Lanzado a la fama con “Los de arriba y los de abajo”, el artista cumple 26 años de carrera con el ingreso a Al fondo hay sitio

Por Alfredo Espinoza Flores

Qué mejor reaparición en la pantalla chica que en el final de temporada de la serie más vista de la televisión peruana.

Después de 10 años apartado de la TV, Bruno Odar sorprendió en el esperado último capítulo de ‘Al fondo hay sitio’. Lo hizo paso a paso, como anunciando un cambio inesperado y significativo. Él ha ingresado para darle un giro interesante a la serie, pero no se conforma con eso.

Con más de 25 años de carrera artística mil y un obras de teatro, series de TV, películas y trabajos en la radio el actor ve como un reto volver a la comedia. Sonríe al percatarse de que está nuevamente sobre la cresta de la ola –“la gente me reconoce más que nunca”- y confía en que su ingreso al espacio de América TV le dará mayor prestigio a la producción de Efraín Aguilar.

“Mi ingreso es buenísimo”, asegura, tan confiado como humilde.

BRUNO ANTES DE LOS 20’S
Su familia llevaba la vena artística, pero fuera de intentos infructuosos en la música y la actuación, nadie había dado el gran paso. “Yo sí me atreví”, dice con orgullo, y parece burlarse al recordar que era un “chico tímido”.

Aunque había participado en algunas obras teatrales a la par que realizaba sus estudios en el TUC, su primer trabajo como profesional –en el que recibió su primer sueldo- fue “Cándida Eréndira” (1984), cuando tenía 19 años.

BRUNO A LOS 20’S
Aunque no sabía hablar francés, llevar una beca en Francia lo sedujo y no lo pensó dos veces. En 1987 la embajada de dicho país en el Perú le ofreció continuar su carrera artística y él pasó un año aprendiendo el idioma.

Un año después, cuando tenía 23 años, alistó maletas y pasó alrededor de 12 meses en París. “Más que nada observé las obras, el trabajo de los actores profesionales (…) y también tuve papeles menores en tres obras, entre ellas Hamlet”, recuerda.

De vuelta en Lima, el actor participó en obras como “Fantásticos”, “La conquista del polo sur”, “El hombre elefante”, “Bodas de sangre”, entre varias otras.

En esta época también incursionó en la televisión y en el cine. Aunque ya había tenido roles menores en telenovelas como “Malahierba” (1986) y “Bajo tu piel” (1987) –así como participaciones en miniseries como “La perricholi” (1992), entre varias otras- su primer protagónico llegó con ‘Los de arriba y los de abajo’ (1994), cuando tenía 29 años.

“Nos presentábamos en provincia, la gente nos perseguía por autógrafos, le tiraba piedras a los villanos. Fue la primera vez que sentía al público tan cerca, que me sentí tan popular”, comenta.

En la pantalla grande, participó en “Reportaje a la muerte” (1993).

BRUNO A LOS 30’S
Un nuevo horizonte se abrió paso en la carrera de Odar y lo enamoró para siempre: en 1997, a los 32 años, pasó al otro lado de las tablas y empezó a dirigir sus obras. Era como volver a las raíces: ser director era lo que siempre le había atraído.

Seguramente esa experiencia –además de ese “gusto por transmitir lo que sabía”- lo llevó a formar la ‘Asociación Cultural 10 talentos’, junto a su esposa, con quien se casó en 1998. Apenas un año después abrieron el taller y a Bruno le es imposible ocultar el orgullo.

“Lo hice por la necesidad de transmitir lo que sabía. Empecé con un poco de temor, pero al final me encantó porque creo que me alimenta como actor todo el tiempo. Es un desarrollo cíclico: enseño, actúo y transmito nuevas experiencias”, comenta.

Mientras tanto, su auge de popularidad no decaía y, en 1996, formó parte de la telenovela “Los unos y los otros”, otro éxito en su carrera. Luego seguirían “Nino” (1996), “Cosas del amor” (1998) y “Pobre diabla” (2000). La TV lo perdería por una década.

En el cine no dejó de tener presencia. Hizo “Anda, corre, vuela” (1995), “Coraje de mujer” (1997), “Un marciano llamado deseo” (2003), entre otros filmes. En el teatro destacó en “Historia de un caballo” (1997), “Hamlet” (2001) –“Alberto Ísola me anticipó unos 10 años antes que yo lo iba a hacer, me dijo que esperáramos unos años, que crezca más”-, “Otelo” (2002), y varias más.

BRUNO A LOS 40’S
Una nueva ola se avecinaba en la carrera de Odar, aunque nadie ni él mismo lo veía venir. La primera parte de la cuarta década de su vida pasaba sumergida en las tablas, el gran amor del actor. “Si tengo que elegir entre el teatro, la televisión y el cine, escojo el teatro. Ahí tienes el dominio del juego, no dependes tanto de la cuestión técnica, la edición, para ver el resultado”, asegura.

Por esa época protagonizó el musical “La Corporación” (2005), y las obras “Enrique V” (2005), “El tartufo” (2006), “Ña Catita” (2009) y “Il Duce” (2009). En el cine asomaba un buen momento con “Taxista” (2006), cortometraje ganador a mejor dirección en el Festival de Columbia, Estados Unidos.

Pero recién el 2010 ha significado el año del repunte, del retorno de la popularidad desbordante, del cariño en cada esquina. “Ahora me reconocen, y más que antes”, se sincera Bruno.

Llegó entonces ‘Octubre’, la celebrada película nacional en la que él sorprendió una vez más. El éxito del filme –premios, reconocimientos y buena crítica- lo puso nuevamente en el blanco de las luces y lo afianzó como actor en la pantalla grande peruana. “Me encantó ese personaje porque justamente es todo lo opuesto a mí”, comenta Odar.

Pese al reconocimiento, lo último pensaba era en sacar los pies de la tierra. Continuó en el teatro con “Las tremendas aventuras de la capitana Gazpacho” y ‘Madre coraje y sus hijos’.

Entonces, en el último mes del año, como para cerrar con broche de oro un exitoso 2010, como un as bajo la manga, decidió ingresar nada menos que en el barrio ficticio de Las Lomas. No en cualquier momento: en el programa más visto de la TV peruana en los últimos tiempos, en el último y más sintonizado capítulo, como el personaje que todos daban por muerto, como la promesa de protagonismo para la esperada tercera temporada, como el esposo de la carismática ‘Charito’.

¿Quién lo hubiese visto venir? “Mis hijas estuvieron felices de verme en la televisión. Mis alumnos estaban muy sorprendidos”, cuenta. Y es que el retorno a la pantalla chica, luego de 10 años, lo enfrenta a un nuevo reto: volver a la comedia.

“Estoy confirmado para toda la temporada. Es un personaje muy querido, que su esposa lo perdió enamorada, que era el padre ideal. Si se va a mantener toda la temporada, obviamente van a pasar una serie de sorpresas para el público. Lo único que diré es que mi personaje empieza buenísimo. Eso sí, no estoy seguro de que me vaya de gira, podría salir a hablar pero no a animar y bailar”, agrega.

Pero él no se conforma con eso. Continúa en el cine con ‘Monos y Gallinas’, una producción ecuatoriana (llegó la internacionalización) que trata sobre el conflicto entre Perú y Ecuador y que posiblemente se estrene en el Festival de Cine de Lima en el 2011, y en donde comparte roles con Pietro Sibille y Melania Urbina. Por si fuera poco, Odar planea más proyectos para el próximo año: “Señorita Julia” en el teatro para mayo del 2011 y dos propuestas para dirigir. Y piensa en grande: “Yo sueño con tener mi propio espacio: tener mi teatro, mi propia productora, filmar mis propias películas, sacar adelante a los actores jóvenes”.

Por el momento, Bruno Odar disfruta de su buen momento, pero es consciente de que la fama es pasajera y no se duerme en sus laureles. “Estoy sorprendido de la cantidad de gente que me reconoce en la calle. Solo por haber salido un ratito ya me volví más popular que antes. Es increíble. (…) Pero no me siento en mi mejor momento: es como una ola, se va y vuelve. A nivel de cine es el más importante, y en TV vuelve a hacerlo. (…) Yo tenía un poco de temor por el qué dirán, pero la gente me ha felicitado, me dicen ‘Qué bien que hayas entrado, se va a levantar la calidad actoral’. Ha sido una vuelta a la ‘tele’ por la puerta grande”.