Carlín: el ex 'nerd' y hoy 'workaholic' que busca apoderarse de la noche

El actor dramático, el claun y el ‘partner’ incondicional de Johanna San Miguel, asume este jueves –y en solitario- la conducción de “La noche es mía”

Carlín: el ex 'nerd' y hoy 'workaholic' que busca apoderarse de la noche

ALFREDO ESPINOZA FLORES
Redacción Online

Imaginarlo serio es un ejercicio difícil. Ponerse serio a su costado, aún más. Carlos Carlín se inició como actor dramático, pero su sentido del humor (y una bola roja sobre la nariz) se apoderó de su carrera y la risa se ha convertido en su poderosa arma.

Atrás quedó ese chico ‘nerd’ que pasaba todo el día viendo televisión. Lejos quedó el muchacho que aparecía en comerciales de TV hace 20 años. Hoy, el artista se mueve de un lado a otro, porque, justamente, hace de todo. Radio, teatro, antes también cine. Este jueves vuelve a la pantalla chica y promete un programa fresco y entretenido. No será Jaime Bayly (su antecesor en ese horario), pero sí un ‘Francotirador’ de la risa.

CARLÍN ANTES DE LOS 20
Aunque ya sentía una atracción hacia las tablas desde pequeño –iba regularmente a las obras de teatro- fue recién a los 14 años, en 1985, cuando Carlín vio una luz que, pese al intento ajeno de hacer que se apague, guía hasta hoy su vida y profesión.

“Vi una obra de Roberto Ángeles que se llamó “Marité”, y quedé impactado cuando vi cómo se divertían los actores en escena. Me enganché de inmediato con esa atmósfera”, recordaba el actor en entrevista con elcomercio.pe hace un par de años.

Le gustó tanto, que iba todos los días para ver llegar a los actores. Incluso llegó a recibir una oferta para hacer de extra en una de las obras. En su casa la negativa fue tal –le dijeron que tenía que estudiar primero y ser mayor de edad- que él se bloqueó y no volvió a pisar sala de teatro alguna hasta los 18 años. ¿Qué hizo mientras tanto? “Lo que hace un chico de 14 años: andar vagando por la calle o estar encerrado en tu cuarto”.

CARLÍN A LOS 20
El asistente de producción de “Triki Trak” llegó entonces a los escenarios. Cursaba el segundo ciclo de Comunicación audiovisual cuando entró a trabajar en Canal 4, cuando vio por primera vez a Rulito Pinasco y pensó “que estaba viendo un televisor andante”. El repartidor de hamburguesas para los asistentes tomó entonces la mejor decisión: llevar un taller de actuación con Carlos Gassols en el IPP, y otro con Roberto Ángeles.

Debutó en las tablas con “Metamorfosis”, pero él recuerda más su siguiente obra, “¿Quieres estar conmigo?”, en 1993, cuando tenía 22 años. “Óscar Carrillo tenía que sacar un reloj de su bolsillo mientras tenía una discusión, pero yo por joder le puse una zanahoria. Cuando lo hizo, se cayó en mitad del escenario. Se quedó congelado. Cada vez que entraba al pasillo (durante la presentación) decía (hace gestos de que estaba furioso) ‘¿Quién ha sido el de la zanahoria? ¿El de la zanahoria, quién ha sido?’”, se acuerda entre risas.

Varios de los miembros de ese elenco lo acompañaron luego a lo que fue su primer reto profesional en la TV: “Los de arriba y los de abajo”, un año después. ¿Otra zanahoria? No, esta vez una galleta de marihuana. “Le regalaron una a Juan Manuel Ochoa en un intercambio de regalos. ‘¡Qué rico!’, dijo cuando se la comió. Después, en la grabación, no podía ni hablar”, cuenta riéndose aún más fuerte que en la anécdota anterior.
Simula ser dicho actor cuando estaba bajo los efectos de la droga y es casi una obligación preguntarle si no fue él quien le hizo semejante regalo. “No fui yo”, asegura, aunque reconoce que fue parte del plan. “Lo sabía”, pienso, y luego me cuenta cuando una vez, entre los actores secundarios de una escena de un baile, empezaron a llamarse por sus nombres reales y no de los personajes. “‘¡Carlín!’, me decían. ¡‘Miguel (Iza)’!, decía yo. No hubo edición y así salió al aire”.

Y así, entre risa y risa (hace poco, en une entrevista con “Punto Final”, reconoció que no le gustaba para nada hacer telenovelas y que ojalá nunca esté necesitado de dinero como volver a eso), llegó el momento cúspide de su carrera, desde donde ha hecho de todo para no bajar. Atrás quedaron sus participaciones en “Los unos y los otros” (1995) y “Tribus de la calle” (1996). En 1997, a los 26 años, aparecía en la versión televisiva de ‘Pataclaun’. Era el más joven del elenco y se moría de miedo (“literalmente, lloraba fuera de la escenografía”), pero la bola roja no le quedó grande.

“Hay tantas anécdotas, detrás de cámaras con ‘Pataclaun’. Pero lo que siempre recuerdo es cuando se metió un borracho al cuarto donde estábamos ‘Gonchi’, ‘Cachín’ y yo, en Arequipa. A mí me dio un ataque de risa, a Gonzalo le dio cólera y ‘Cachín’ lo botó. ‘¡Pataclaun, Pataclaun!’, gritaba”, cuenta, dejando en claro el éxito que fue.

Tras dos temporadas, tuvo un frustrado paso por “El 4to de Juan” (1999) y luego viajó a España, donde estudió un curso de producción. Así volvió al Perú, “con muchas pilas para formar Raquel en llamas (su productora de espectáculos)”.

CARLÍN A LOS 30
La tercera década de Carlín no ha dejado de la lado la actuación en TV “Cazando a un millonario” (2001), “Carita de Atún” (2004) y hasta ha incluido dos apariciones en la pantalla grande –“Una sombra al frente” (2007) y “Condominio” (2007)- pero el grueso de su carrera en esta etapa ha sido, definitivamente, el teatro.

De la mano de Raquel en llamas, y junto a la que se convirtió en su compañera incondicional sobre las tablas, la también ex claun Johanna San Miguel, hicieron carcajear a medio mundo con memorables shows como “Perú ja ja” (2004), “Chancho amor” (2005), “Muérete Cupido” (2006), “Puro cuento” (2007) y “2×1” (2008). En el penúltimo, cuando ya tenía 36 años, Carlín recuerda una anécdota de lo más divertida: “Había una máquina de globos de helio y se nos ocurrió tomar helio y hablar como patos. Al cuarto día nos estábamos intoxicando. ‘Me estoy muriendo’, le decía a Johanna. ‘Yo también estoy pasadaza’, decía ella. Dejamos de hacerlo, pero en verdad era buenazo”.

Alejarse de su ‘partner’ no fue nada fácil, pero ya era momento de cada uno demuestre que en solitario también podían ser exitosos. Ya lo estaban dejando en claro en la radio, cuando luego de dar por concluido “Yo te amo, yo tampoco” en Studio 92, él luego se mudó a Radio Capital, en donde continúa y se siente “libre” porque no hay producción y él mismo no tiene que producirse para entrar a la cabina. El año pasado estrenó ‘El país de Carlín’, su primer unipersonal. Tuvo un año más que activo con las presentaciones de “La jaula de las locas” y “El idiota” y “Volpone”. Un año antes había estado en “¿Dónde está el idiota?” y “Una gran comedia romana”. Todas obras exitosas.

Entonces, como para coronar el arduo trabajo en teatro y radio, Carlín suma una actividad más: el retorno a la televisión. Desde este jueves, el artista asume la conducción de “La noche es mía”, que se emitirá de lunes a viernes a las 11 p.m. Advierte que el programa tendrá un parecido con el fugaz “El 4to de Juan”. “(Esa vez) era la época de Fujimori. Pretendimos hacer un poco de joda social y un gerente nos lo puso así: le están jalando el saco a un adulto y tarde o temprano les va a caer un cocacho”, contó hace un par de años. En esta ocasión, no debería haber restricción alguna para hacer del mundo del espectáculo, del deporte y de la política un humor fino, verdaderamente entretenido.

Ese es el reto de Carlos Carlín a puertas de cumplir 40 años. En unos meses estrenará nueva obra con su productora (él no actuará), pero en setiembre sí lo hará. Con la radio y el programa de TV siente que tiene suficiente. Espera acaso ruega no tener que hacer telenovelas de nuevo. Y por ningún motivo, eso sí, se imagina vistiéndose nuevamente de frasco de aceite en un evento. De pronto se sintió mal y “me paré y me fui. Me sentí mucho mejor así”. ¿Por qué lo hizo? Su respuesta deja aún más en claro lo evidente, para bien de todos sus seguidores: “Soy un workaholic”, sentencia.