Gianella Neyra, la modelo aspirante a bióloga marina que se convirtió en una gran actriz

De “Malicia” a “Girasoles para Lucía”, de “Yago, pasión morena” a “Los exitosos Góme$”. La también conductora de TV acaba de estrenar “Lalola”

ALFREDO ESPINOZA FLORES
Redacción online

Sería una bióloga marina e iría contra la corriente. A sus 16 años, recién salida del colegio, Gianella Neyra tenía en claro que lo suyo era hacer “algo distinto, no como lo que todos hacen”. Allá por 1993, el panorama parecía estar encaminado hacia la ciencia, pero el timón giró inesperadamente y enrumbó por aguas menos estables. No naufragó. Todo lo contrario.

Este 2011, la actriz cumple 16 años de carrera artística. De ‘Malicia’ a “Yago, pasión morena”, pasando por “Torbellino”, ‘Girasoles para Lucía’ y “Ciudad de M”. De “Polvo enamorado” a ‘Los exitosos Góme$’, pasando por ‘Mi problema con las mujeres’ y “Escena II: la mujer del idiota”.

El jueves pasado estrenó ‘Lalola’, telenovela en la que protagoniza un interesante rol: un hombre mujeriego que, víctima de una maldición, termina en el cuerpo de una mujer. A juzgar por el favorable ráting inicial, la artista tiene razones para seguir celebrando.

GIANELLA ANTES DE LOS 20
Aunque su apodo de chica era ‘Cara de caballo’, Gianella Neyra surgía como modelo en la secundaria. Alguna vez ha dicho que no se considera “linda”, pero seguramente es parte de su modestia. A inicios de 1994, a los 16 años, una simpática adolescente se apoderaba de la portada de “El Dominical” de El Comercio, y sorprendía con una sesión de fotos en el Centro de Lima.

Su carrera como modelo le permitió aparecer en el programa “T-lemusi-K”, pero lo mejor estaba por llegar, aunque ella no tenía ni idea. Su objetivo de estudiar biología marina quedó en stand-by porque quería ganar un poco de dinero antes, y entonces descubrió la actuación, y ya no pudo salir.

En 1995, a los 17 años, la actriz debutaba con “Malicia”, donde compartía roles con jóvenes promesas como Christian Meier, Julián Legaspi, Carla Barzotti y Santiago Magill. Y con consagrados como Jaime Lértora y Sonia Oquendo. ¡Vaya inicio!

Cuenta que, con cuatro meses al aire, se organizó una firma de autógrafos en la calle Dasso. Había tanta gente que el elenco tuvo que poner una escalera por el costado del local y treparse para poder entrar. Todo en vano, ya que no había seguridad y todo se tuvo que suspender. “Estuvimos allí desde las 10 a.m. hasta las 10 p.m.”, recuerda, aún con asombro. Ese repentino éxito, según le han contado sus amigas, la hizo cambiar un poco. Se le había subido la fama, pero su personalidad se supo imponer.

Luego vendría una seguidilla de papeles que hasta ahora no tiene descanso. Participó en la TV con “Obsesión” (1996) y “Escándalo” (1997). También incursionó en el teatro con “La Repartición” (1994), “Un juguete” (1995) y “The Cherry Orchard” (1996). Su iniciación en las tablas la recuerda como uno de sus mejores momentos. “Esa emoción por la primera vez. Yo hacía de seria en una comedia. Dije mis líneas y ahí descubrí el poder de una palabra. El auditorio se había quedado en silencio”.

GIANELLA A LOS 20
Con un nombre que ya empezaba a sonar fuerte, la actriz formó parte de otra exitosa telenovela juvenil, “Torbellino” (1997-1999). No continuó con el proyecto musical, pero siguió en la TV. Su techo estaba muy alto y llegó “Girasoles para Lucía”, otro celebrado espacio en su cuenta, su gran protagónico que la catapultó a la fama. Interpretaba a una soñadora empleada de una tienda que se hace pasar por una condesa para lograr el amor de un adinerado empresario.

Su paso a la pantalla grande era un hecho y Felipe Degregori la llamó para integrar el elenco de “Ciudad de M”, que también obtuvo buenos comentarios de la crítica.

Gianella no dejaba de trepar escalones y entonces llegó el momento de la internacionalización con la telenovela argentina “Yago, pasión morena” (2001), cuando ella tenía 24 años. “Se supone que iba por un capítulo, era solo una semana. En un último almuerzo con los directivos, la reunión se prolongó 5 horas y de pronto estaba llamando a mis amigos, a mi familia, para contarles que me quedaba acá”, cuenta.

Su estadía en el país gaucho se prolongó varios años y también participó en “Culpable de este amor” (2004) y “¿Quién es el jefe?” (2005). En lo profesional le fue tan bien como en el amor. Allí conoció a su ahora esposo, el también actor Segundo Cernadas, con quien tiene un pequeño hijo llamado Salvador.

Regresó al Perú en 2006, a los 29 años, para hacer la voz en la ficción infantil “Dragones: destino de fuego”, experiencia que en su momento calificó como “todo un reto, porque el desafío está en crear un personaje a partir de la voz”.

En esta etapa tampoco dejó de lado las tablas: participó en “Doña Ramona” (2000). Y lo mismo hizo con el cine. Su rol en “Polvo enamorado” (2003) aún sigue siendo comentado: en un sondeo de elcomercio.pe, en un ránking de los 10 desnudos del cine, ella logró el tercer lugar de las preferencias.

GIANELLA A LOS 30
La última década de su vida la ha vuelto a pasar en el Perú más que en cualquier otro lugar. La TV local la recibió con los brazos abiertos en 2007, a los 30 años, con “Mi problema con las mujeres”, el divertido espacio en el que ella y el resto de actores “la destruimos… y hablando cualquier cosa”, dice entre risas. La serie cómica logró una nominación a los premios Emmy. “Todos quedamos para ir en mancha, pero yo no pude ir por quedarme cuidando a Salvador, que tenía dos meses”.

Luego incursionó en otra rama de la televisión: la conducción. Estuvo al frente de un programa de entrevistas por cable, y después regresó a Argentina para interpretar a una mafiosa en “El Capo”.

El 2010 fue un gran año para Gianella. Estrenó “Los exitosos Góme$” con un papel que la devolvió al podio de la pantalla chica nacional. Y por si fuera poco volvió a las tablas después de 10 años para protagonizar logradas obras como “Escena dos: la mujer del idiota” y “La jaula de las locas”, según ella, otro de sus momentos cumbres. Era la primera vez que estaba frente a un auditorio de 1000 personas aplaudiéndola. Se emocionó. “Me encanta el teatro, pero no podría elegir entre eso, el cine y la televisión. Me quedo con los tres. Uno debe hacer siempre de todo. Me da bronca cuando te encasillan”, comenta.

Este 2011, a los 33 años, la artista acaba de estrenar “Lalola”, en donde hace de un hombre mujeriego que, víctima de una maldición, termina en el cuerpo de una mujer. “Al principio meter todo en la misma bolsa y que fluya, ¡uy! Sí era complicado. Hasta para mover las manos tenía que pensar. Soy una mujer con las formas femeninas y romper todo eso no fue sencillo al inicio”, reconoció hace poco a El Comercio.

Gianella jura que no es de las personas que hacen muchos planes. Le gustaría seguir en el teatro a la par con la televisión, pero le gusta vivir el momento. Y este definitivamente es uno bueno. “Lalola” se estrenó con éxito y ella se encuentra realizando un personaje distinto.

“Distinto”, esa misma palabra que se planteó cuando pensaba qué hacer con su vida, hace ya más de 15 años. “Solo quiero hacer lo que me divierte lo más que pueda, donde sea”, sentencia. Vuelve a recordar que la actuación no era lo que tenía en mente al salir de la escuela, pero no le podría importar menos. “Ahora no hay forma de que lo cambie”.