Gisela Valcárcel: casi 30 años de un rubio vendaval en la pantalla chica

Según los años: la vedette en “Risas y Salsa”, la actriz, la conductora de “Aló Gisela”, la ‘Reina del mediodía’, la ‘Señito’, la esposa en la ‘Boda del año’, la empresaria, el rostro de ‘El gran show’. La rubia cierra una otra temporada exitosa y promete nuevos formatos para el 2011

Por Alfredo Espinoza Flores

La televisión peruana tiene mucho de rubio. La ‘Reina del mediodía’ ha pasado a convertirse también en la ‘Reina de los sábados por la noche’, y su show ha dado que hablar durante el resto de días de la semana.

Con aciertos y desaciertos, momentos cumbre y pasajes para no recordar, Gisela Valcárcel ha logrado construir, en los casi treinta años desde que apareció en la pantalla chica, una carrera indudablemente exitosa: de vedette a conductora de televisión, de extra a actriz, de dueña de un spa a empresaria que maneja una productora, una revista y salones de belleza. Cuando uno tiene claro que quiere llegar más allá, los baches del camino terminan siendo anécdotas para el olvido.

GISELA ANTES DE LOS 20’S
Convertida en madre soltera a los 17 años, se vio obligada a abrirse camino para mantener a su hija Ethel. Sonia Mercedes no era un nombre muy pegajoso, y acaso vislumbró un futuro prometedor cuando, a los cinco años, convenció a su padre de que incluya una palabra más a ese nombre: Gisela, prácticamente una marca con todos los derechos reservados.

El camino no fue fácil, aunque la fama llegó relativamente rápido. En 1981, a los 18 años, fue convencida, en plena calle, como un golpe de suerte cuyas coordinadas parecían estar ya escritas, de participar en el elenco de “Calígula”, en el café-teatro Jonel´s. El director era Efraín Aguilar y su única línea era “Ave, César”. Le pagaban 230 soles por repetirlo en bata de martes a domingo. Por las mañanas trabajaba como asistente de secretarias en una empresa similar a Pandero.

Ante la lesión del personaje principal, ella pasó a ser el rostro central y, a partir de ahí, ni siquiera esa peritonitis que la dejó postrada un mes en una clínica la hizo desistir. Participó de la revista musical “A toda máquina”, lo que ella considera su debut como vedette, incluido su conversión en rubia y su cambio de ‘look’, algo de lo que ella no se arrepiente.

GISELA A LOS 20’S
En 1984, los diarios ya hablaban de Gisela, pero su pico de fama aún estaba por llegar. El gran salto para subir escalones en el mundo del espectáculo fue su ingreso a la TV con la comedia “Yo te mato Fortunato”, por Panamericana Televisión. La historia se repitió: pasó de un papel pequeño a ser protagonista.

Su buen desempeño la llevó a formar parte de la familia de ‘Risas y salsa’, en donde todavía tenía papeles menores, pero en donde demostraba cada vez más que ella había nacido para la televisión. “Yo por fin tenía un nombre”, recuerda con orgullo la rubia en “Mi nombre es Gisela”, su libro autobiográfico.

Tenía claro, entonces, que para llegar a más debía renunciar a algo. Dejó “La Gran Revista” y puso punto final a sus giras como vedette por provincias. “Había cumplido 23 años y, aunque disfrutaba mucho de la popularidad, también es cierto que ya no me sentía a gusto con las miradas indiscretas de los papás de las compañeritas de mi hija cada vez que pasaba a recogerla del colegio. Me di cuenta de que ser vedette tenía un precio muy alto, uno que yo no estaba segura de querer pagar”, confiesa en dicho texto.

Su atrevimiento rindió sus frutos rápidamente, y no se vio obligada a llevar a cabo esa desesperada idea de ser vendedora ambulante con un cartel que diría “Sandwiches de pollo Gisela”. La gran oportunidad había llegado. En 1987, se cumplió el sueño del programa propio, el recordado “Aló Gisela”.

Valcárcel era más famosa que nunca y allí nació su primer apodo, ‘La Reina del Mediodía’. Se metió en el bolsillo a las amas de casa con una cándida palabra que le valió un segundo sobrenombre, la ‘Señito’. Por su set pasaron desde personajes de la política como el premio nobel Mario Vargas Llosa (a quien apoyó en la campaña presidencial) y el ex presidente Alberto Fujimori (a quien le dijo que no votaría por él en plena entrevista), hasta personajes del espectáculo de la talla de Ricardo Montaner (con corte de pantis en vivo, porque a él le gustaban las chicas “como tú (por Gisela), pero sin medias”), Guillermo Dávila (aquella escena en el sofá , encima de la rubia, la persiguió buen tiempo), Raphael, Julio Iglesias (el “seductor incontrolable” que la sentó sobre sus piernas en plena entrevista), Isabel Pantoja, Celia Cruz y Luis Miguel (a quien le recordó que cuando ella tenía 16 y él 10, ella se las ingenió para llegar hasta su cuarto de hotel, durante su visita a Lima, y jugar “a las manitas”), además de renombrados artistas peruanos.

GISELA A LOS 30’S
Panamericana Televisión había sido por varios años su segundo hogar, pero era hora de otro cambio (esta década estuvo llena de mudanzas profesionales y sentimentales). Pasó a América Televisión, aunque con el mismo formato de programa. Las entrevistas a famosos extranjeros no pararon: Juan Gabriel, Thalía, Paulina Rubio, Shakira.

“‘Aló Gisela’ me dio éxito, fama y estabilidad económica, marcó mi vida y la transformó para siempre. Pasaron diez años, a un ritmo vertiginoso, antes de que me diera cuenta de que era necesario tomarse un descanso, parar y revisar el camino andado (…) Descubrí que tenía nuevos sueños y aspiraciones, había llegado el momento de volver a empezar”, se sincera la conductora en sus memorias.

Parte de ese cambio ya había empezado un año antes, cuando abrió Amarige, su spa. El siguiente rubro fue el periodismo. A los 30 años, la rubia estrenaba “Gisela, tu revista”. Como conductora, volvió a Canal 5 en 1995, con igual propuesta pero diferente horario: a las 8 p.m. Ella sentía que era momento de acercarse a las personas que no podían verla durante el día porque trabajaban. El éxito de “Así es Gisela” fue menor y un año después regresó a Canal 4 para conducir “Gisela en América”, programa que sí tuvo gran audiencia, y que incluso fue transmitido en el exterior. No tuvo la misma suerte en Red Global, en 1998, al frente de “Siempre Gisela”. Tampoco en el 2000, con el regreso de “Aló Gisela” por Panamericana. Le fue mucho mejor con “Gisela” (2001-2002) los sábados por la noche. Ese año estrenó un nuevo formato, el cual se convertiría en su show bandera: el ‘reality show’. “La casa de Gisela”, vía Frecuencia Latina, tuvo cinco exitosas temporadas.

Pero su vida en estos años estuvo más marcada por las peleas mediáticas y los romances. Magaly Medina y Laura Bozzo fueron sus dos grandes rivales en la pantalla chica. A la primera llegó a llamarla “parásito”, y a la segunda le hizo una jugada digna de recordar: recreó en su set un ‘talk show’ con personas que supuestamente se conocían, y luego dijo que todo era mentira, que solo lo hizo “para demostrar qué tan fácil es”.

En lo sentimental, luego de una relación de seis años con el que fue modelo en “Aló Gisela”, Carlos Vidal, (quien incluso escribió un libro sobre este romance, “La Señito”), Valcárcel encontró nuevamente el amor en Roberto Martínez, uno de los futbolistas nacionales más reconocidos del medio. Ella lo había vaticinado meses antes, en una entrevista a El Comercio: “Si el programa nocturno no funciona, me caso y me voy a tener dos o tres hijos”. Efectivamente, el show se cayó y ella, a los 32 años, llegó hasta el altar con el ex jugador de Universitario. La boda fue transmitida en vivo y en directo, y obtuvo un ráting tan alto que la prensa la calificó como la ‘Boda del año’. “Pensé que estábamos preparados, él siempre me hacía reír”. El matrimonio “nuestras diferencias asomaron desde el comienzo” duró solo tres años: ese 1998 también marcó un episodio triste, cuando perdió al bebe que esperaba. La vida aunque como amigos los juntaría de nuevo más adelante. Gisela viajó al año siguiente a la India para “encontrar respuestas”, porque se “sentía incompleta”.

Una mención muy especial se merece su participación como artista invitada en la novela colombiana “Betty la fea” (2000), cuando tenía 37 años.

GISELA A LOS 40’S
Un nuevo amor, otra vez el desamor y un formato diferente y exitoso caracterizan la última década de la ‘Señito’. En el 2005 culminó “La casa de Gisela”, y “Siempre Gisela”, ese mismo año, fue otro fracaso. Pero no había mucho que lamentar: la rubia siempre podía salir con algo que sea exitoso.

Alejada unos años de la TV, la noticia de su vida fue su segundo matrimonio en 2006, a los 43 años. Ya no era un deportista, sino un empresario: Javier Carmona, el entonces gerente comercial de Frecuencia Latina. Esta vez se casó no con pocos meses de noviazgo, sino con cuatro años de relación. El resultado fue aún peor: el matrimonio duró apenas 8 meses, pese a que la propia Valcárcel calificaba su amorío como “la relación soñada”, en el libro autobiográfico titulado “Mi nombre es Gisela”, que publicó un año antes de la boda.

Nada como un nuevo éxito para dejar atrás el desamor. En el 2007, la blonda conductora se sumergía en otro proyecto televisivo. El formato que pretendía no se lo aceptaban, así que tuvo que formar su propia productora para llevarlo a cabo, GV Producciones. ¿El gran proyecto? ‘Bailando por un sueño’.

Gisela sacó a flote sus dotes como empresaria y productora, y vio lo que otros no vieron: un ‘reality’ extranjero que podía funcionar de maravillas en el Perú, y el tiempo –y el público y el ‘ráting’- le dieron la razón. En Panamericana cumplió 3 exitosas temporadas y luego se mudó a Canal 4 para coproducir ‘El show de los sueños’, un programa que incluso superó las ganancias anteriores. No había por qué conformarse con dos: llegó ‘El gran show’ y empalmó con ‘Los reyes del show’. Gisela se apoderó –en gran parte- del ráting de los sábados por la noche y del cariño de muchas personas necesitadas a quienes hizo sus sueños realidad. Acaso ella misma realizó uno de los suyos: amistarse con su ex esposo Roberto Martínez, de lejos un gancho que elevó la sintonía de su programa sábado tras sábado, jugando a un supuesto nuevo romance.

Su carrera como conductora no impidió que como empresaria continúe creciendo y como artista. En el 2008 prestó su voz para la cinta animada “Valentino y el clan del can” y un año más tarde formó parte del elenco de la película “Tarata”. Este año participó de la obra “Los monólogos de la vagina”.

Ya alista proyectos para el 2011: un ‘reality’ que se llamará también “El gran show” y que no dejará de lado el baile, pero que no será un formato igual al anterior; y un programa juvenil que alista su productora. Inaugurará un nuevo local de su spa en San Isidro. Acaba de relanzar su revista.

Hoy, a los 47 años, Gisela Valcárcel celebra 23 años como conductora de televisión, pero 29 desde la primera vez que apareció en la pantalla chica. Su carrera ha sufrido varios altibajos, pero siempre ha resultado airosa. Ahora es Tula Rodríguez la que parecer buscarla para entrar en polémica, pero ella dice –inteligentemente- que ya no está para eso. Atrás quedan los programas infructíferos, los amores marchitos, las peleas inútiles. Quizá su gran amor además de su familia sea la televisión. Ese gusto por estar frente a las cámaras, por animar a la gente, por ganarse sus corazones y dejar su huella teñida de rubia en la historia de la pantalla chica peruana.

Ya lo hiciste, ‘Gise’. Alguien te debería repetir las mismas palabras que escuchaste luego del primer programa en tu debut en la TV: “La hiciste, Gisela”.