Hulk Hogan estuvo a punto de suicidarse, pero la hija de Muhammad Ali le salvó la vida

La leyenda de la lucha libre ha publicado un libro, titulado “Mi vida fuera del ring”, en el que cuenta un episodio que pudo ser fatal: “Una pistola estaba mi mano, mi dedo en el gatillo, y yo pensaba: ‘Sería tan fácil’”

Hulk Hogan estuvo a punto de suicidarse, pero la hija de Muhammad Ali le salvó la vida

Para una estrella de la talla de Hulk Hogan, una leyenda de la lucha libre y un aparente exitoso protagonista de su propio reality show, Hogan Knows Best (ahora Brooke Knows Best, y más centrada en la vida de su hija), reconocer que estuvo deprimido y que pensó seriamente en quitarse la vida no debe ser fácil.

En un reciente libro que ha publicado el luchador profesional y también actor, “Mi vida fuera del ring”, Hogan hace una dura confesión.

En las páginas del texto, Terry Bollea (su verdadero nombre) relata el episodio que sucedió en diciembre del 2007. Había pasado dos días seguidos en un baño mirándose al espejo. “Una pistola estaba mi mano, mi dedo estaba en el gatillo y yo pensaba: ‘Sería tan fácil’”, cuenta.

Había tomado pastillas antidepresivas y alcohol. “La casa estaba vacía, mis hijos se habían ido, mi esposa se había marchado de la casa. Ella ya no quería arreglar nuestros problemas. No dejaba de pensar que mi hija creía que yo era el culpable de que Linda (su esposa) se fuera”, continúa Hogan.

Los problemas también pasaban por la situación de su hijo, quien cuatro meses antes había sufrido un terrible accidente automovilístico en el que su mejor amigo terminó con el cráneo roto y ahora necesita cuidado médico de por vida. Su hijo, Nick, pasó cinco meses en la cárcel, bajo cuatro cargos criminales.

“Apreté la pistola contra mi mejilla. Traté de no mirar al espejo”, sigue contando el famoso luchador. “Ya ni siquiera sé si podré luchar de nuevo. ¿Qué haré? Mi espalda me duele tanto que me tengo que sentar solo para lavarme los dientes. Podía sentir cómo la vida me llevaba (…) Mi familia estaría mejor sin mí.”

“De pronto mi teléfono sonó. Era Laila Ali (la hija de Muhammad Ali). Esta chica a la que apenas conocía se había enterado de que estaba pasando por un mal momento y llamó para ver cómo estaba. Por alguna razón la llamada me dio ánimos”, explica Hogan, y finaliza el terrible episodio confesando que “Laila Ali me salvó la vida”.


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