El camino para ubicar a Lima en el itinerario de los grandes conciertos

¿Es la capital del Perú la nueva parada en Sudamérica para los artistas de renombre? Todo indicaría que sí, pero aún estamos lejos de Santiago o Buenos Aires.

*Por: Raúl Cachay A.* Los peruanos solemos oscilar entre extremos. Años atrás, cuando los artistas de renombre internacional solo pasaban por Lima en las escalas técnicas de sus vuelos a Santiago de Chile o Buenos Aires, nos lamentábamos por la nula presencia de nuestro país en el itinerario de las grandes giras musicales. Y cuando se producía el milagroso anuncio de algún arribo estelar, era bastante habitual que el concierto terminara siendo cancelado a última hora, como ocurrió con Bon Jovi, Rod Stewart y, en el que fue quizás el más recordado y patético de todos estos episodios, Michael Jackson, quien suspendió su presentación en Lima incluso cuando ya se había montado un gigantesco escenario al pie de la tribuna sur del Estadio Nacional, allá por 1993. *PAREN DE VENIR* Hoy, a propósito de la inminente llegada de shows como los de Kiss, Oasis y B-52s, del "reciente paso de Iron Maiden":http://www.elcomercio.com.pe/noticia/264871/miles-fanaticos-ya-empiezan-colmar-estadio-nacional-espera-iron-maiden y de la seguidilla de exitosas presentaciones ofrecidas en la segunda mitad del año pasado por artistas como R.E.M. y Fabulosos Cadillacs, entre muchos otros, los lamentos del pasado se han convertido en dudosas manifestaciones de chauvinismo: para muchos, Lima se ha transformado en una de las principales plazas para espectáculos internacionales en América Latina. Y esa percepción, a todas luces hiperbólica, ha empezado también a extenderse a otros países de la región. En Colombia, por ejemplo, el diario “El Tiempo” "publicó en uno de los blogs de su portal de Internet":http://www.elcomercio.com.pe/noticia/266900/conciertos-lima-llaman-atencion-colombia una nota en la que comparaba la triste actualidad bogotana en materia de conciertos con la abundancia de espectáculos de categoría que disfrutan los limeños desde la emblemática presentación del ex Pink Floyd Roger Waters en marzo del 2007. *AQUÍ Y ALLÁ* “Es común que nos preguntemos por qué muchas de las mejores bandas de rock del planeta incluyen en sus giras un concierto en Perú, pero excluyen a Colombia (...)”, escribe el acongojado blogger Carlos Solano en Caja de Resonancia, antes de hacer un recuento de las razones que han llevado a que Lima supere a Bogotá en este campo. Entre ellas, claro, menciona algunas que resultan obvias: la rebaja en la carga impositiva a los espectáculos públicos, el repunte que ha experimentado la economía peruana en tiempos recientes y la buena organización de las empresas locales que se encargan de montar estos actos. La nota, en cambio, patina clamorosamente cuando enumera otros motivos que no pueden ser verificados, como la mejor planificación y distribución de los escenarios destinados a conciertos masivos en el país o la supuesta debilidad del público local por géneros como el rock o el pop. Lo cierto es que, en el primer caso, empresarios como “Coqui” Fernández (People & Music) o Peter Herrera (Lahersa) tuvieron el buen tino de recuperar el viejo Estadio Nacional como escenario de espectáculos masivos (al menos para eso sirvió el césped sintético de Arturo Woodman), ya que antiguamente uno de los grandes problemas para la organización de esta clase de conciertos solía ser la falta de espacios apropiados. Se dice, por ejemplo, que la famosa gira de Amnistía Internacional que llevó a Bruce Springsteen y Sting a Chile y Argentina en 1988 pudo haber tenido también una parada en Lima, pero que todo se frustró por la ausencia de un lugar adecuado para albergar un encuentro musical de tamaña dimensión. *FANÁTICOS, PERO NO TANTO* Las 30 mil personas que estuvieron en el recital de Iron Maiden, las 10 mil que se deleitaron con Peter Gabriel en el Monumental, las 35 mil que se esperan este martes en el Estadio Nacional para el concierto de Kiss o las 20 mil que agotaron en pocos minutos las entradas para ver a los Jonas Brothers parecen confirmar las especulaciones del blogger colombiano: pese a los precios de las entradas y a la frecuencia cada vez más abrumadora con la que se realizan, estos conciertos han sido todos éxitos de taquilla certificados, lo cual indicaría que, en efecto, los peruanos somos más rockeros y melómanos de lo que creíamos. No obstante, es preciso entender que se trata también del efecto de la novedad: nadie quiere quedarse afuera de esta avalancha de presentaciones. Pronto pasará esta vorágine inicial (propiciada, también, por la manera en que la crisis ha obligado a ciertos artistas a reconfigurar sus itinerarios internacionales) y sabremos realmente si el público para los conciertos es tan numeroso y metódico como muchos piensan. Por una razón o por otra, es bueno celebrar la renovada vitalidad escénica que experimenta esta Lima que cada día se parece más a las grandes capitales del planeta. *LAS CIFRAS* 100.000 fueron las personas que asistieron en total a los dos conciertos de Soda Stereo en diciembre del 2007 en Lima. 32.000 asistieron al concierto de Iron Maiden hace 17 días. 4 horas nada más tomó vender 20 mil entradas para el recital de la banda juvenil Jonas Brothers, que será el 19 de mayo.