Katia Condos se dedica de lleno al teatro pero le gustaría volver a la conducción en TV

Actriz y conductora de TV, estrenó esta semana “¿Y dónde está el tenor?”. Regresaría a la pantalla chica “si es un proyecto serio”

Katia Condos se dedica de lleno al teatro pero le gustaría volver a la conducción en TV

ALFREDO ESPINOZA FLORES (@alfred_espinoza)

Entre servir café, repartir el guión a los actores, barrer, Katia Condos descubrió su verdadera vocación. Ya estudiaba Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima, pero esa reveladora etapa como practicante (o acaso asistente) en un teatro hizo que abandone los estudios.

Han pasado más de 20 años desde ese entonces. Los salones universitarios fueron reemplazados por clases de teatro. Llegaron las tablas y el claun, luego la TV, de ahí el cine y la conducción televisiva. Si tuviera que quedarse con uno, ella elegiría el primero. El año pasado salió de “Hola a todos” y este 2011 se ha metido de lleno al teatro, sin descartar un regreso a la pantalla chica. Esta semana se estrenó “¿Y dónde está el tenor?”, obra en la que hace de pareja de Diego Bertie.

KATIA A LOS 20
La mayoría la conoció por su papel de ‘Cristina’, en la telenovela Lucho Llosa “Malicia” (1995), cuando tenía 27 años, en la que hacía de mamá de Renato Rossini. Sin embargo, su carrera había empezado varios años antes, sobre todo en el teatro. “Víctor o Los niños al poder” (1990) fue su primera obra “grande”, como ella misma cuenta. “Recuerdo que en la obra las paredes se iban cayendo a medida que se realizaba la obra. En la parte de atrás estábamos (Sergio) Galliani y otros y por alguna razón la de atrás se cayó (cuando no debía). Estábamos medio a oscuras y salimos como soldados arrastrándonos por el piso, frente al público. Todos se rieron”, cuenta.

Luego vendrían otras como “La conquista del polo sur” (1991), “La Nona” y “Locos de amor” (1992), “Pataclaun” y “Pataclaun en la ciudad” (1994 y 1996, respectivamente), “Las tres hermanas” (1995) y un par más. “Recuerdo una anécdota fuera de escena en ‘Pataclaun’. Estábamos con Wendy Ramos y Johanna (San Miguel), y habíamos estado tragando meses, el camerino estaba lleno de comida. Entonces entró Gonchi (Gonzalo Torres), que pesaba 2 kilos, nos vio y nos dijo: “Chicas, las veo más cerca de todas las cosas”, porque estábamos cerdas”, rememora ella, entre risas.

“En ‘Las tres hermanas’ tenía que columpiarme. En una me caí de poto. El público contuvo el aliento. ¡Y luego volvió (el asiento) y me dio en la cabeza!”, recuerda. “Me fui y dije ‘No quiero volver nunca más’. Fue bien vergonzoso”,

En la TV protagonizó “Velo negro, velo blanco” (1990), “Obsesión” y “La Noche” (1996) y “Escándalo” (1997). En la pantalla grande, “Todos somos estrellas” (1993) y “El final” (1995).

KATIA A LOS 30
Consolidada como actriz en los distintos formatos, ella continuó su carrera de un lugar a otro. En las tablas participó en “Noche de reyes” (1998), “Marisol” (1999), “Donde mis ojos te vean” (2003), “Tío Vania” (2007), “Morir de amor” (2007-2008) y “La china Tudela” (2008).

Todo eso, mientras también formaba parte de telenovelas como “Cosas del amor” (1998), “Pobre diabla” (2000), “Todo sobre Camila” (2003) y “Tormenta de pasiones” (2004). Y ello, sin dejar de lado el cine, en donde estuvo en “El bien esquivo” (2001), “Bala perdida” (2001), Piratas en el Callao” (2004, prestando su voz), “Doble juego” (2004) y “Dragones: destino de fuego” (2006).

¿Ahora sí acaba la lista? Aún no. También se dio tiempo para formar parte del elenco de “Carita de Atún” (2005, para no olvidar su etapa como claun, la cual no ha descartado retomar, aunque, como dije hace un par de años, ve “bien difícil, cada uno está en cosas diferentes (…) creo que ninguno se quiere volver a poner una nariz. Yo sí, porque no lo agoté, ellos hicieron el programa de televisión”), y “Esta sociedad” (2006-2008). Esta última, criticada porque algunos la consideraban racista. “Si yo sintiera que es racista no estaría. Es como si un grupo de budistas deciden hacer una serie de budistas y los católicos se sintieran marginados”, dijo en la misma entrevista.

KATIA A LOS 40
Con cuatro décadas encima, pero con energía de sobra para seguir actuando, Katia decidió incursionar en nueva faceta: la conducción en televisión. Ya había rechazado una oferta en 2005, porque “en esa época no tenía 40 (tenía 37) y ya me siento con menos miedo a equivocarme o a que algo no me vaya bien (…) siento que ahora tengo más cosas que decir. Mi experiencia como mamá de hecho me da un montón de otros temas que antes no manejaba. Mi vida cotidiana es distinta a lo que era en el 2005”, explicó a elcomercio.pe en el 2009, apenas dos semanas después de haber estrenado “Hola a todos”.

Ella recuerda una vez que anunció, antes de mandar a comerciales, que ya regresaba el programa “por ‘Frecuencia Latina’” (el espacio es en ATV). Lo dijo en vivo, y así también tuvo que pedir “perdón”. “Se rieron no más”, dice, como diciendo ‘ya qué más quedaba’. Gajes del oficio.

En octubre del 2010 dijo adiós. “El programa está cambiando y en esa diferencia ya no encajo. También fue decisión del canal, me dijeron: ‘Habrá cambios y realmente no se te va a necesitar, así que aprovechemos el descanso por el nacimiento de tu bebé’”, señaló sobre su salida. Hoy, no piensa en regresar. Dice que le gustaba la primera etapa de “Hola a todos”; no la segunda, en la que no está. ¿Volvería al menos a conducir algún programa? “Sí, pero si es un proyecto que me convenza en todo sentido, no cualquier cosa”, sentencia.

A la par de la conducción, participó en “Clave uno: médicos en alerta” (2010) y “La jaula de las locas” (2010). Esta semana, a los 42 años, se estrenó su última obra, “¿Y dónde esté el tenor?”, en la que interpreta a una italiana casada con un famosísimo tenor (Diego Bertie). “Es súper divertido, las primeras funciones siempre ayudan para mejorar. Creo que en el estreno hemos dado una muy buena función, la gente la va a pasar recontra bien”.

Para julio prepara una obra de comedia dirigida por Juan Carlos Fisher, en el teatro Peruano Japonés, “El maxim”. Este año está 100% concentrada en las tablas, su gran pasión. “Si tengo que escoger, sería el teatro”, dice, con seguridad, por encima de los demás formatos.

Lo hace pese a que su última hija acaba de dar a luz. Mañana, en el Día de la madre, sus tres hijos producto de su relación con Federico Salazar, la saludarán por su día. Ellos son su verdadero tesoro. Por eso interrumpe y da por terminada la entrevista porque su nueva engreída pide su leche. Le pregunto qué es lo que más recuerda de su primera obra. “Era joven y no tenía ninguna arruga”, responde feliz, sin quejarse.


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