Marcelo Oxenford, el parrillero que se rindió ante el pescado

El actor argentino es un amante de las carnes. Sin embargo, poco a poco se dejó vencer por los placeres de nuestra gastronomía

Marcelo Oxenford, el parrillero que se rindió ante el pescado

MARTÍN ACOSTA GONZÁLEZ (@martiacosta)
Redacción Online

Como buen argentino, Marcelo Oxenford ama la carne y la parrilla es su vida. Sin embargo, a partir de su llegada al Perú hace 28 años, otros sabores (peruanos) lo han conquistado, hasta el punto de convertirlo en un fanático de nuestra gastronomía.

Su primer contacto con la comida peruana no le trae buenos recuerdos. “Apenas llegué al hotel donde me hospedaba pedí una sopa de tomate. Mientras esperaba, me trajeron un pan y un recipiente con ají, pensé que era similar al ají argentino y le metí una buena porción”, recuerda. La sorpresa fue picante, demasiado picante. El resultado: “Pasé tres días sin comer y la boca la tenía hinchada y roja”.

Tras ese episodio, Marcelo le tiene respeto a nuestro ají y lo incluye muy poco en sus comidas. “El picante le quita sabor a una comida tan rica como la comida peruana”. Pese a eso, dice ser un fanático de los pescados peruanos. ”Muero por el cebiche, el chicharrón y la causa de atún, pescado y langostinos”.

“El pescado peruano es lo máximo, los mariscos, los camarones y toda la variedad marina es exquisita. La preparación hace lo suyo y convierte estos ingredientes en verdaderos manjares. Ahora soy un fanático de la comida peruana”, comenta en declaraciones a elcomercio.pe.

El actor, que encarna al millonario ‘Mariano Pendeivis’ en la serie “Al Fondo hay sitio”, comenta que es un aficionado a la cocina, aunque precisa que su universo culinario es pequeño. “Sé preparar parrilla. Fuera de eso, aprendí a hacer cebiche y causas. Cocino bien, pero soy muy desordenado al hacerlo”. Incluso comenta que Ivonne Frayssinet, su esposa fuera de la ficción, gusta de su sazón pero prefiere invitarlo a comer antes de dejar la cocina hecha un “desastre”.

PARRILLERO
Oxenford comenta que es “todo un experto preparado parrilla” y que aprendió de casualidad. “En Argentina jugaba al rugby y ahí se acostumbra comer parrilla siempre después de los entrenamientos. Un día faltó el cocinero y yo me animé a reemplazarlo. Al principio mal, pero luego las cosas mejoraron”.

“El secreto de la parrilla es la paciencia”, dice. “El carbón se pone dos horas antes. La buena carne también hace lo suyo, pero lo más importante es el fuego y la tranquilidad al darle la vuelta. Hay que acompañar con vino y como entradita, empanaditas o causa”, dice.