Mónica Zevallos: más de veinte años de una 'suavecita' con carácter en la pantalla chica

Según los años: la narradora de noticias, la periodista, la conductora de ‘talk shows’ y ‘reality shows’ en el Perú y en el extranjero. Radicada en EE.UU., Mónica siente que pasa por un gran momento, pero le gustaría volver al Perú para despedirse de la TV haciendo periodismo

Por Alfredo Espinoza Flores

Quién diría que detrás de esa joven estudiante de periodismo que debutaba en la TV narrando noticias, había una productora en potencia capaz de robarse casi todas las miradas en el prime time del Perú y del extranjero.

“Soy una persona tímida y resistente al cambio”, dice quien ha pasado por diferentes programas –incluyendo diversos formatos- y canales en la pantalla chica. De “Esta mañana” a “Entre Nos”, de “Vale la pena soñar” a “Mónica en Confianza”.

Luego de subidas y caídas, del anonimato a la fama, del Perú a Puerto Rico y Estados Unidos, Mónica Zevallos siente que su carrera pasa por un buen momento. Conduce “Mónica en Confianza”, un espacio con altos índices de sintonía en el país boricua, y con el que asegura haberse distanciado del formato tradicional de los ‘talk shows’.

Aún no tiene planes de volver a nuestro país, pero no puede evitar la nostalgia: “Me encantaría que el periodismo sea la última de mis facetas en televisión”.

MÓNICA A LOS 20’S
En 1989, aún en la Universidad de Lima y estudiando Ciencias de la Comunicación, llegó el momento de las benditas prácticas profesionales. “¿Y ahora, en dónde?”, se preguntó Mónica. El mundo de la farándula y la TV no le era ajeno. Por un lado, había llevado cursos con personas como Pedro Suárez Vértiz (en cursos de historia del cine) y Susan León (con quien incluso estudió en su casa para un examen). Por el otro, conocía a Claudia Doig y a Ramiro Morote.

Este último fue el que la llevó a Canal 7 para una prueba como narradora de noticias. Eso no era lo que ella buscaba, pero en un abrir y cerrar de ojos ya la recogían a las 4:30 a.m. para ser el rostro del noticiero “Esta mañana”. Tenía 21 años.

A los 23 pasó a “La familia del 7”, en donde estuvo un año y medio. En ese momento dejó dicho canal –“fue una experiencia extraordinaria”, recuerda- y llegó lo que parecía ser un gran avance, pero terminó siendo una cruda decepción.

“Me llamaron del 5 en la época de oro y no fue difícil disuadirme. Me ofrecieron pagarme más y yo me sentía tan importante”, reconoce Mónica. Se trataba del proyecto “El baúl de la felicidad”, el cual la entusiasmaba pero nunca salió al aire. “Me vi obligada a hacer ‘Fantástico’, junto a otros 10 animadores. Fue una experiencia fatal para mí. Así fue que decidí lavarme la cara y volver al periodismo”.

Así empezó una rescatable etapa para ella en Frecuencia Latina. “Empecé a trabajar poco antes del atentado al canal, y todo lo que pasó hizo que se convirtiera en mi segunda casa. Fue la época más bella de mi vida”, cuenta. Y es que en esta época vio llegar y partir a personas importantes en su vida. “Ahí conocí a mi esposo (el productor Jimmy Arteaga), me casé, creció mi barriga por mi primer hijo. Fue una gran época”.

Pese al buen momento, la vena de productora de Mónica ya empezaba a aflorar. Junto a su esposo y otras personas de producción, habían grabado un par de pilotos para un ‘talk show’. Lamentablemente, salieron del 2 y se llevaron los pilotos “como un recuerdo de algo que pudo ser”. Algo que, al final, se hizo realidad. Arteaga planteó el proyecto en otra casa televisiva y Mónica, a pesar de la pataleta que hizo porque no fue consultada, tenía nuevo programa, nuevo canal, y un nuevo reto fuera del periodismo.

MÓNICA A LOS 30’S
Zevallos debutó en los ‘talk shows’ en 1998, a los 30 años, con ‘Entre Nos’, vía Canal 13. Este fue el momento que la llevó a la cima de la televisión peruana. El programa obtuvo gran audiencia y ella se convirtió en un personaje muy querido. “Llegamos a un canal que tenía menos de 1% de ráting diario, y lo llevamos a más de 50%. Hicimos que el Perú viera Canal 13, y fue por ese motivo que luego ingresó a trabajar César Hildebrandt y Gisela”.

Al año siguiente, no dejaba de despegar. Condujo hasta dos programas y sumó un formato más a su carrera: el ‘talk show’ “Mónica” y el ‘reality show’ “Vale la pena soñar”, por Panamericana Televisión. Si la gente ya la quería, ahora la adoraba. Ella era la que hacía realidad los sueños de miles de peruanos. “Ese programa ha sido mi hijo más querido, lo recuerdo y se me estremece el cuerpo. La cantidad de cartas, la gente, su alegría, sus sueños, cumplirlos”.

El éxito fue tal que rápidamente dio el salto internacional. “Me resistía a los cambios y a los grandes saltos. Me angustiaba la idea de dejar a mis hijos, me causaba mucho estrés”, reconoce.

Primero llegó a Telemundo. “Al comienzo fue muy buena experiencia, me hicieron sentir una estrella, y todo salía súper bien, pero luego las cosas cambiaron”. El primer dime y direte en la vida de Mónica: se le cruzó un personaje con el que muy pocos quisieran enfrentarse: Laura Bozzo. “Ella se impuso con su carácter y su forma de ser, así que de ahí nos fuimos a Univisión, que era otra cosa. Te hacen sentir una estrella”. No sería la primera vez que ambas serían motivo de discusiones en la prensa de espectáculos.

Regresó con ambos programas a Frecuencia Latina en 2001, a los 33 años (un año antes estuvo en CPN Radio con “De a dos”, junto a su esposo). “Mónica” fue uno de los shows bandera de Telefutura, la nueva cadena de Univisión. Tuvo tanta acogida que duró hasta el 2008. Los ‘talk shows’ y los ‘reality shows’ ya se habían convertido, y con justicia, en su carta fuerte en la pantalla chica.

Ella recuerda, sobre todo, dos anécdotas en esos dos espacios. “En ‘Entre Nos’ falleció mi abuela. Sentía que no podía continuar y tenía que salir en vivo al día siguiente. En los comerciales lloraba y me sentía mal, solo quería que llegara el viernes para encerrarme en casa (…) En “Mónica” pasó de todo, como grabar 5 programas en un día, o descubrir un caso falso en plena grabación y cortar todo, o reír y llorar con algún caso (…) con Julinho todo era anécdotas, su alegría, su llanto, sin mentir lloraba con todos los sueños”.

MÓNICA A LOS 40’S
Empezando la cuarta década de su vida y la tercera en su carrera profesional, Mónica tomó un nuevo destino: Puerto Rico. A su esposo Jimmy le salió un trabajo en dicho país, y la familia se mudó allá. Su plan, en un principio, no era trabajar allí, pero las cosas no resultaron como ella pensaba. Su visa de acompañante pasó a ser de residencia y Wapa estaba interesada en ella.

Fue así que preparó un nuevo ‘talk show’ con gente de Puerto Rico. Pero cuando todo se veía encaminado, se armó un problema enorme en el país boricua. El canal hizo reestructuraciones y decidió levantar del aire un programa local. Los productores y actores despedidos le echaron la culpa a Arteaga y criticaron la contratación de Mónica, sugiriendo que solo había llegado allí por su esposo. “Empezaron los insultos en la radio y en otros canales de estos actores y productores, dijeron que yo quién era”. Ella no toleró las críticas, las cuales consideró injustas – “tengo más de 20 años en esta carrera, soy muy profesional y lo que he logrado ha sido por mérito propio”- y renunció.

Irónico que, mientras ya no formaba parte del canal, su programa, ‘Mónica en Confianza’, se llegó a emitir con los pilotos grabados y se convirtió en el número uno en el horario nocturno. Fue así que aceptó grabar más programas, aunque una vez a la semana, y desde Estados Unidos. Toca “todo tipo de temas, como talentos, política, situaciones que se presentan, ayuda social, comedia, educación, entre otros”. Quienes la criticaban, ahora la alaban.

Por el momento, Mónica no tienes planes a futuro, pero no descarta mudarse al Perú. Lo que tampoco descarta es volver al periodismo. “Me encantaría que esa sea la última de mis facetas en TV, me encantaría volver a hacerlo”, confiesa.

Está más que contenta con lo que hace en Estados Unidos: su programa, su productora Alomi, sus hijos y su esposo. Siente que hoy, más que nunca, se diferencia de otras conductoras y productoras de ‘talk shows’ y ‘reality shows’ por el contenido de su espacio. Diferencia que –‘sin querer queriendo’- la pone en la otra cara de la moneda de con quien se le ha comparado en más de una ocasión, la también popular Laura Bozzo, de quien siempre ha sabido mantener distancia.

“La gente saluda me en la calle, y eso se siente tan rico. Es como volver a empezar a mis 42 años, volver a sentir la sensación de que la gente empieza a quererte, y sin tener que hacer un programa lleno de escándalos”.