VIDEO: Segundo Cernadas habla su vida en el Perú con Gianella Neyra

En entrevista con El Comercio, el actor confesó que le gustaría viajar menos y en el futuro tener dos hijos más

ANA VALENZUELA

Piso once de un edificio en Miraflores. Suena el timbre del departamento y de inmediato el inquieto Salvador, de dos años, abre la puerta y aunque no encuentra detrás de ella a Inés, la nana que debe llegar para cuidarlo, sonríe. Pronto su padre, Segundo Cernadas, se encarga de la bienvenida y con gran generosidad comparte una tarde de su día libre con un equipo de “El Comercio”.

Ya instalados en el patio de juegos del edificio y con Salvador correteando con una energía envidiable, el actor argentino deja ver lo feliz que se siente de estar junto con su esposa Gianella Neyra y su hijo en Lima y se da tiempo, además, para hacer una confesión: “No veo telenovelas, me aburren terriblemente”.

Ahora que has empezado a grabar “Ana Cristina” y Gianella está también comprometida con “Lalola”, ¿de qué manera se organizan?
No es fácil, los dos empezamos con un nivel de estrés, nos vemos y decimos cómo te fue y luego listo a dormir porque mañana tenemos que despertar a las 6 de la mañana. Pero por suerte, dentro de lo posible no vamos a trabajar ni sábados ni domingos. Eso nos dará un respiro grande. Hemos alquilado una casa de playa, a Gianella le encanta el mar, ella se quiere jubilar en el mar, piensa vivir arriba de la ola.

En una entrevista anterior dijiste que no quieres jubilarte como actor. ¿Ya piensas en realizar otra actividad?
No me he puesto como meta ser actor ni ser esto o aquello; de pronto mañana viene alguien y me propone subirme a un barco y dar la vuelta al mundo a cazar tiburones. No lo sé. Una posibilidad es que me dedique un tiempo a escribir, que es algo que me gusta. Por el momento la actuación me divierte mucho, la televisión también, la paso bien. No me gusta ver telenovelas, pero sí me divierte hacerlas. En mi vida he visto una telenovela.

¿Por qué no ves telenovelas?
Me aburren terriblemente.

Qué tal paradoja: te gusta hacerlas pero no verlas…
Me divierte muchísimo hacerlas, siempre me lo tomo con un poco de humor. Trato de pasarla bien, que sea un trabajo divertido, que haya la mejor onda con los compañeros. Creo que tuve mucha suerte porque me han tocado compañeras y compañeros muy buena onda. Sé que hay personas insoportables en este medio. Por suerte no me ha tocado de pareja una diva. En “Bella calamidades” tuve como compañera a Danna García y en “El fantasma de Elena” compartí roles con Elizabeth Gutiérrez.

¿Qué te gusta ver en la TV?
Me gusta ver Discovery, History, algún documental o noticiero divertido, películas y series como “24” y “Prison break”. No veo las telenovelas, jamás. Me ha pasado que me he encontrado con actores famosísimos y yo ni idea de quiénes son, he pasado papelones porque a veces son actores muy conocidos.

¿Y cómo haces cuando Gianella empieza a hablar de alguna telenovela?
Gianella tampoco ve telenovelas. Ha visto alguna novela de chica, pero no ahora. Yo de chico creo que una vez vi una en el colegio porque la daban al mediodía, se habían enganchado todos mis amigos, una de Arnaldo André. Ahora, en la telenovela que grabo no conocía a algunos actores, Gianella me ha ido contando quién es quién.

De no ser actor, ¿a qué te hubieras dedicado?
Al campo, las vacas, las ovejas y los caballos. Peso que gano, me compro vacas. Tengo un terreno con unos amigos y por estación cultivo arándanos, soja, trigo o maíz. Nací en el campo pero luego mi familia vendió el lugar. Lo que hice entonces fue juntarme con amigos. No siempre voy a las cosechas porque no tengo mucho tiempo. En Argentina, mi casa está cerca a un río.

¿Aún persistes en la idea de tener dos hijos más?
Sí, cuatro me parece mucho, dos quizá poco. Creo que tres estará bien. De a pocos, porque primero queremos calmar un poco esto de los viajes, si seguimos arriba de un avión, será más complicado. Tenemos que estar más calmados. El pobre ‘Salva’ se comió todos los viajes, su pasaporte tiene más sellos que el del presidente [risas]. La idea es que viajemos menos, quizá quedarnos en el Perú o en Argentina.

¿Cómo ha cambiado tu vida ser padre de Salvador?
Tener un hijo te cambia la vida completamente. Lo más importante para uno es él.