elcomercio.pe

Vamos

Bangkok: 5 maneras para descubrir la ciudad asiática

1 de 16

Bangkok mezcla tradición con modernidad. Esta es una imagen del llamado skyline de la capital tailandesa. La Torre Baiyoke es la más alta de la ciudad. (Foto: Getty Images)

Por Jimena Villavicencio
@jimenavf

Tradicional. Moderna. Dulce. Picante. Religiosa. Liberal. Apacible. Bulliciosa. Sencilla. Lujosa. Eso y más es Bangkok, una mezcla de contradicciones que no genera conflicto si no que convive y se equilibra. Al arribar a su aeropuerto Suvarnabhumi, uno entiende por qué es una de las ciudades más modernas de Asia y desde ese preciso momento también, uno va confirmando el porqué a Tailandia se le conoce como el País de la Sonrisa; su gente no hace más que sonreír y tener una buena disposición, y no solo al turista. Parece que vivir sumergidos en esta enorme urbe de ocho millones de habitantes cuyo tráfico puede ser incluso peor que el limeño no les molestase. Y ciertamente, a nosotros tampoco nos molestó cuando recorrimos sus calles y avenidas pues sus bondades sobrepasan de manera estrepitosa sus debilidades. Y es que Bangkok es una experiencia sensorial en todo sentido. Acompáñenos a develar sus secretos en cinco momentos.

1. CONTACTO ESPIRITUAL

“Primero: habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.” Así reza un famoso pensamiento del budismo y, al leerlo, entendemos la grandeza de su religión y de su gente (el 95% de los tailandeses practican este credo). Pero para conocer más de su filosofía y parte de sus creencias se debe recorrer, al menos, tres de los Wat -templo en idioma tailandés más famosos ubicados en la llamada Ciudad de los Ángeles. Bajo las cúpulas doradas de estas grandiosas construcciones se desarrolla la sinergia entre lo divino y lo humano. Comience con el Wat Phra Kaew o del Buda de la Esmeralda, uno de los más venerados por los locales y de más antigüedad. Luego, siga hacia el Wat Pho, donde verá una de las imágenes de buda más grandes y dispuesta en posición horizontal; y no deje de lado el Wat Arun, que se encuentra en la ribera del río Chao Phraya. Este cuenta con grandes peldaños que lo llevará hasta la cima del mismo. Aleje el nerviosismo pues merece la pena subirlos; la panorámica que se logra cuando uno está arriba es inmejorable.

2. SOLO SONRISAS

Ya dijimos que en Bangkok todos sonríen y, aunque puede sonar un tanto irrelevante, no lo es. Cuando uno visita la ciudad se siente tan a gusto que es imposible no prestarle atención. Es su encanto. Su magia. Pero hay más formas de robarle una sonrisa al viajero. Una de ellas es apreciando sus danzas típicas como el llamado Khon, un drama con máscaras en el cual los artistas mueven su cuerpo de manera sinuosa y con un movimiento de manos que por más que intentamos no pudimos ni siquiera acercarnos a la realidad. Aquí se cuenta la Rammakian, una epopeya moral. Para ver este tipo de espectáculos solo hace falta ir a restaurantes musicales o al teatro Siam Niramit, en donde más de 100 actores van desplegando fastuosos trajes con el fi n de relatar leyendas populares a los espectadores, acompañados de luces y efectos especiales.

3. SABORES Y AROMAS

Los peruanos amamos la comida y sobre todo, nuestra comida. Sin embargo, se sorprenderá al probar los platillos tailandeses. De sabores intensos y casi gloriosos, los bocados van saltando entre lo ácido, salado, dulce, amargo y picante, muy picante. Algunos imperdibles: el pad thai (con langostinos y picante), los satay (como una suerte de brochetas variadas) o el tom khan (una sopa hecha con coco). Y si busca un postre, pues sepa que aquí sí existe el arroz con mango y es un manjar. Lo mejor es que no importa si cuenta con un presupuesto ajustado pues las famosas carretillas dispuestas en las calles más transitadas son un clásico que cala en los transeúntes por sus aromas. Desde S/.2,50 podrá vivir una experiencia local, sin importar la hora. Los más populares son los satay de pollo sazonado, los plátanos recubiertos de una pasta crujiente, así como carnes aliñadas con una salsa dulce y picante. Si busca placeres más lujosos le recomendamos ir al Blue Elephant, ubicado en un palacete de principios del siglo XX. Algo más económico es el MahaNaga, a unas cuadras de Sukhumvit Road, una de las vías más recorridas de la ciudad y donde hay una parada del Sky Train, el tren que recorre Bangkok; lo ideal para evitar el tráfico.

4. DE NOCHEY BARES

Cuando el sol se oculta, Bangkok y su movida nocturna vibran. Y eso hay que verlo. La calle de los mochileros, Khao San Road, es una alternativa si busca un plan relajado. Acá podrá ordenar  algunas de las cervezas localescomo Singha, Chang y Leon. El tailandés toma comúnmente estas cervezas así que anímese a probarlas. Si por el contrario, busca un plan más elegante, los bares de los hoteles ubicados en la ribera del Chao Phraya (en su mayoría, lujosos) serán su elección. No deje de pasar la oportunidad de ir al Sirocco Bar, ubicado en el piso 63 del hotel Lebua y escenario de una de las escenas más famosas de la película “Hangover 2”. Otra opción es el Vertigo Bar, en el Banyan Tree. Los conciertos también son frecuentes. Para saber la agenda semanal puede visitar www.timeout.com/bangkok.

5. ICONOS CITADINOS

Pero hay más. Existen emblemas que no pasan desapercibidos como el Gran Palacio Real y el MuseoNacional. Asimismo, existe casi un centenar de rascacielos a lo largo del río y también en la zona financiera. Las luces y la inmensidad de esta meca famosa en el Occidente por su lado tradicional sorprende a todos. Así pues, Bangkok es una de esas ciudades que atrapan y obligan a volver.


Tags relacionados

Bangkok