Invierno en la Patagonia: Ushuaia y la diversión en la ciudad más austral del mundo

La nevada ushuaiense trae propuestas para todos los gustos. Desde esquí para los amantes de la nieve, trekking con raquetas, paseos en motos, hasta trineos jalados por perros

ALBERTO REVOREDO

Son las 3 a.m. de un viernes de nieve. Atrás quedó el Dublín Pub y sus cervezas de barril. Hay que caminar unas cuadras por la principal avenida de Ushuaia –la San Martín– para regresar al hotel. Despacio porque la pista se pone resbalosa con el hielo. Es pleno invierno en la ciudad más austral del mundo y la temperatura anda por debajo de cero. Todos los comercios están cerrados, las cafeterías, los restaurantes, las tiendas y cualquier símil al sanguchón de la madrugada. Todos menos una heladería, donde los noctámbulos se sacian con helado.

Cuestión de costumbres, como aquella de elegir una ciudad invernal para pasar las vacaciones. Una tradición distinta y por demás interesante, no solo para quienes gustan del esquí, sino para todos aquellos que busquen nuevas experiencias.

Los copos de nieve caen como hojas en otoño, y desde la habitación, a pocos metros, se puede ver el impredecible Canal de Beagle. Fue por ese mismo pasaje marítimo por donde navegaron desnudos los primeros nativos de estas tierras, aquellos que fueron llevados en barcos ingleses para ser exhibidos en jaulas, como animales exóticos, en tierras europeas. Allí está también el puerto donde desembarcaron, años más tarde, los primeros presos. Hombres que fueron enviados por el Gobierno Argentino para poblar estas inhóspitas tierras, misteriosas como el fuego y lozanas como sus cristalinas aguas.

UN BUEN DESLIZ
La mayor oferta de hoteles y posadas se encuentra en el centro de la ciudad, aunque existen ofertas más exclusivas a las afueras. El invierno va de junio a octubre, la nieve está al tope y es indispensable alquilar botas y ropa especial para lidiar con las bajas temperaturas. En la Av. San Martín existen diversos comercios donde encontrará todo lo necesario.

Si quiere aprender a esquiar o planea hacer snowboard, Cerro Castor, a solo 22,5 km de la ciudad, concentra la mejora calidad de nieve de Sudamérica, con pistas para principiantes y expertos. Si prefiere evitar saborear la nieve después de una caída, puede optar por actividades menos extremas como el esquí de fondo, el trekking con raquetas de nieve o los paseos en motos de nieve. Todas son alternativas muy divertidas para realizar en familia o con amigos en las que se recorren valles y bosques.

Otros lugares que ofertan estas propuestas, con condiciones similares las que encontramos en Cerro Castor, son los centros invernales Tierra Mayor y Llanos del Castor. En ellos, sin embargo, la atracción principal son los recorridos en trineos jalados por perros. Según el especialista Alberto Cichero, el ‘musher’ o guía del trineo gobierna un grupo de perros nórdicos de razas como el siberian husky, el greyster, el alaskan malamute o el samoyedo; sostiene que la pasión por la crianza de estos canes se vive con bastante intensidad en estos lugares, ya que hablamos de animales formados para competir. Estos animales, dotados de una resistencia excepcional a las bajas temperaturas, poseen un instinto innato para arrastrar el trineo.

CALOR PATAGÓNICO
Allí donde la nieve se diluye encontramos las embarcaciones que surcan el Canal de Beagle. Avanzan bordeando la costa de la bahía para ofrecer una vista de todo el Puerto Turístico y luego cambian de rumbo hacia el centro del canal. Pese al frío viento, la mejor vista se obtiene desde la cubierta. Si lo prefiere, la cabina ofrece a los pasajeros un importante estándar de calidad y confort para disfrutar de la travesía. Luego de unos minutos, aparecen los primeros lobos marinos en la isla Alicia. El antiguo Faro Les Eclaireurs es el límite del paseo. Los cormoranes, albatros, petreles, entre otras aves, apenas si rompen el maravilloso silencio de este confín, ajeno, alejado del mundo, emplazado entre los tonos de azul de un mar y cielo límpidos.

De vuelta a tierra, sugerimos disfrutar de la variada y exquisita gastronomía que Ushuaia propone. El restaurante Entre Fuegos, del Casino Club, ofrece un imponente cordero fueguino, aunque la opción de disfrutarlo al aire libre siempre resultará más interesante. El restaurante Gustino, en pleno centro de la ciudad es otra alternativa a tener en cuenta. No olvide probar la centolla, una de las especialidades ushuaienses; recuerde que es mejor reservar los helados para la madrugada.

Y si se trata de recorrer el inaccesible Parque Nacional Tierra de Fuego, encontrará en el Tren del Fin del Mundo una divertida y segura forma de viajar por esta parte del territorio. Los elegantes y amplios coches de este ferrocarril de época, arrastrado por locomotoras a vapor, recorren el mismo sendero que utilizaban los presos que poblaron este territorio hace 100 años. El paseo es bastante turístico, pero le brinda la oportunidad de observar imponentes paisajes.

Después de tanto ajetreo, nada como poner los pies cerca de la chimenea para contemplar el fuego y disfrutar de una buena conversación. Los locales son gente muy amable y hospitalaria. La estancia en Ushuaia confirma que vacacionar en una ciudad invernal es una gran alternativa.


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