Tailandia: de paseo por la exótica Bangkok

Atrévase a perderse por sus bulliciosas y caóticas calles y, sobre todo, disfrutar de la simpatía de su gente. Estamos hablando de Tailandia, uno de los destinos más exóticos del sudeste asiático

JUANA AVELLANEDA

Tailandia huele a curry. En las calles, en la estación del metro, en sus mercados. Esta especia de color amarillento es la favorita de los tailandeses para sazonar absolutamente todas sus comidas. Pero la gastronomía no es, precisamente, una de las principales atracciones de este país ubicado en el sudeste de Asia. Millones de turistas viajan desde todas partes del mundo en busca de sus alucinantes templos. Comience por el Wat Traimit, ubicado en el barrio chino de Bangkok.

Este es el lugar perfecto para observar la devoción de los tailandeses por Buda. Miles de devotos con orquídeas y billetes en mano le ofrecen sus rezos. Continúe el recorrido hacia Wat Po, donde encontrará el famosísimo templo de Buda Reclinado, el mismo que impresiona por sus 46 metros de largo y 15 metros de altura cubiertos con pan de oro. Para ingresar es indispensable estar descalzo. En la puerta de ambos santuarios encontrará vendedores ambulantes que alquilan bolsas a los turistas para guardar sus pertenencias. Eso sí, no vaya a pagar más de 200 baths por ello.

A pocas cuadras de distancia podrá encontrar el Palacio Real de Bangkok, el cual fue construido en 1792 durante el reinado de Rama I. Dentro, quedará maravillado con el templo Wat Phra Kaew, donde se halla el Buda de Esmeralda. Esta pieza de solo 45 centímetros de altura, tallada en jade en el siglo XV, es el más venerada de Tailandia.

HAPPY ENDING
No se le ocurra subirse al avión sin antes ver de cerca un elefante tailandés. Los pocos que verá en Bangkok, capital de Tailandia, son de arbustos o cemento. El rey Bhumibol Adulyadej, mejor conocido como Rama IX, tomó la sabia decisión de prohibir la explotación animal de estos gigantes. Y es que hace algunos años era bastante común verlos pidiendo limosna en las calles.

¿Cómo llegar a ellos? El parque natural más cercano se encuentra en la villa de Kanchanaburi, a tres horas y media de la capital. Allí, y por solo 80 dólares aproximadamente, podrá subirse en su lomo y dar un paseo por la villa de los ‘mahout’, como se los conoce a los cuidadores de elefantes. Si quiere darse un baño con estos majestuosos paquidermos tendrá que pagar un monto adicional. Para llegar, lo más fácil es alquilar un taxi. No olvide negociar un precio fijo antes de que el taxímetro empiece a correr.

MAKE A WISH
De regreso del parque de elefantes pídale a su taxista que haga una parada en el mercado flotante donde, a bordo de una balsa de bambú, podrá comprar algunos recuerdos de Tailandia. Desde esculturas de budas hasta fruta fresca. Antes de sacar la billetera para pagar el ticket de ingreso, no olvide regatear. Los ‘jaladores’ de turistas le pedirán exorbitantes precios.

Son expertos en cobrar de más a aquellos que no hablan su idioma. ¿Cómo saber cuánto es lo justo? Pronunciando la palabra pen, que significa muy caro en tailandés.

De regreso al hotel dese una vuelta por Lumpini, el parque más antiguo de la ciudad. Aquí podrá alimentar a las ardillas que se acercan para alegrar la llegada de los turistas y olvidar el caos que reina en las calles de Bangkok.

EN BUSCA DEL PARAÍSO
Para los aventureros que andan en búsqueda de una playa de postal, la mejor alternativa está en Phuket. Antes de comprar su boleto a esta isla paradisíaca (puede llegar en avión o en bus), tenga en cuenta que la mejor temporada para viajar al sur del país es entre noviembre y febrero. De lo contrario, su sesión de bronceado y piñas coladas será interrumpida por una lluvia torrencial.

Si tiene tiempo, y es de los que va más allá, le recomendamos tomar un crucero para recorrer la zona. A solo 48 kilómetros de distancia está Koh Phi Phi Leh, la isla en la que se rodó la película “La playa”. Sus aguas turquesas son ideales para bucear al lado de peces de colores.