Una aventura de surf en el lago Titicaca

En el blog Zona de embarque, la historia de un grupo de deportistas que dejó el mar peruano para navegar las aguas de este lago con velas, tablas y canoas canadienses

Una aventura de surf en el lago Titicaca

IÑIGO MANEIRO

La frenética actividad del aeropuerto de Lima a las 7 a.m. se vio interrumpida por un trajín de tablas de surf enormes, veleros Sunfish enfundados en lonas, remos y velas de diferentes tamaños. Podría parecer que nos íbamos a recorrer algunas de las olas de los paraísos playeros del norte o del sur del Perú, pero no, nuestro destino eran las frías aguas de todos los colores del lago navegable más alto del mundo, el Titicaca.

La novedad de la expedición hizo que todos los involucrados en el proceso de vuelo hasta el aeropuerto de Juliaca pusiesen lo mejor de sí para que los cientos de kilos de equipaje llegasen bien a nuestro destino. En el Altiplano, bajo un cielo azul infinito, nos esperaban las camionetas que nos llevarían hasta la comunidad Titilaka, en el distrito de Platería, a unos 85 kilómetros de Juliaca en dirección hasta la frontera de Desaguadero.

SOL Y VIENTO
En este lugar, rodeado de totorales que cambian de color con la luz del día, playas de arena junto a islotes de piedra, y donde viven más de 100 especies de aves, se encuentra el hotel boutique Titilaka que fue el encargado de convocar a varios de los mejores windsurfistas y practicantes de paddle surf del Perú. Este hotel, que integra entre su personal a los miembros de la comunidad aledaña, ofrece una gran diversidad de actividades y experiencias, desde masajes con aceites esenciales extraídos de las plantas altiplánicas, hasta travesías en bicicleta de montaña rodeadas de cerros y caseríos.

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