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Bambamarca: Déjate sorprender por esta joyita cajamarquina

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Según César, transitábamos por un ramal del Qhapac Ñan: un sendero ínfimo, minúsculo, que oscilaba entre los farallones de tufo volcánico (donde estaban las ventanillas) y un abismo plagado de pencas espinosas. Más abajo, la campiña, los campos de maíz, los eucaliptos, el canto de los pájaros. Y es que el sol había quebrado las nubes y las cosas adquirieron su verdadero color. Pronto, rodeados de diminutas flores moradas (“dientes de león”) recalamos en Bellavista, la zona con los vestigios arquitectónicos más alucinantes de los caxamarcas. Cada montaña es un poema, hay nichos agrupados en un perfecto semicírculo, pinturas rupestres (llamas, hombres con las manos en alto), que le añaden arte a los mausoleos: una multitudinaria profusión de ventanillas en las crestas de los cerros, que parecen colmenas gigantes. (Foto: Flor Ruiz)

Por Alvaro Rocha

Las ventanillas de Bambamarca (Cajamarca) no tienen rival. Las de Otuzco y Combayo distan mucho del espectáculo visual que exhiben las de Bambamarca, pues estas se distribuyen en la parte superior de una decena de montañas y contienen nada menos que 10 mil hornacinas. Una campiña de fantasía completa la postal.

Sin duda, solo hace falta audacia para apuntalar este recurso turístico como un destino de aventura que entrelaza, como pocos en el Perú, la historia, el paisaje y la cultura.

 

 


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