Crónica de una visita a territorio Conga

En el blog Zona de Embarque, una reflexión a partir de un viaje a la zona de Huilcate, en la provincia de Hualgayoc

Crónica de una visita a territorio Conga

IÑIGO MANEIRO

Cuando, por el retrovisor derecho, vi al comunero corriendo y gesticulando junto a la camioneta, supe que la noche iba a ser larga. Eran las 4:30 de la tarde, bajé del carro, me presenté y le dije lo que estábamos haciendo: un libro del departamento de Cajamarca. Me dijo que tenía que estacionar el vehículo e identificarme con los ronderos que estaban más abajo.

Unos 20 minutos después estaba rodeado de unas 18 personas entre autoridades, ronderos, curiosos y niños. En dos momentos sentí mucha tensión. Durante todo el tiempo hablaban por teléfono con Huangamarca y con Bambamarca, para saber quién era y lo que hacía. Me encontraba en la zona de Huilcate, en la provincia de Hualgayoc. Territorio minero por excelencia desde la época de la Colonia. Territorio Conga.

A la hora entramos todos al local de los ronderos, era de noche, estaba a oscuras salvo una pequeña mesa de madera iluminada por dos velas. Se iba a celebrar una asamblea en la que iban a participar ronderos de varias comunidades, así como autoridades. Había que informar a todos los convocados por teléfono, silbidos, gritos o corriendo de puerta en puerta, y ellos decidirían qué hacer.

Hacía frío. El lugar se encuentra en torno a los 3.700 metros de altura. Forma parte de los páramos o jalcas, un ecosistema muy especial que sólo se encuentra en las alturas de los departamentos de Piura y Cajamarca. Parece la puna, pero es más húmeda y lluviosa, abundan la niebla y los afloramientos de rocas. En ellas nacen musgos y líquenes multicolores, pequeñas flores, y orquídeas que se cobijan en los recovecos de las piedras. El paisaje es plano, nostálgico, extenso y cubierto de paja. Hay pequeñas localidades de agricultores de papa, tubérculos y cereales andinos, y de pastores de vacas y ovejas. Todo se alimenta de una complejísima red hídrica que nace de las lagunas características que hay en este ecosistema, y de los cerros, formando arroyos y riachuelos que alimentan los valles de más abajo. Es como una piel llena de capilares sanguíneos.

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