Curahuasi, el lugar donde todo huele a anís

Arqueología, baños termales, naturaleza y más. En este distrito de Apurímac se conjugan espacios e historias que piden una parada obligatoria

Curahuasi, el lugar donde todo huele a anís

IÑIGO MANEIRO

Imagínense estar en la punta de un cerro, con una vista única a un valle majestuoso. El amplio valle está cruzado por el río Apurímac, a lo lejos se ve el nevado Salkantay, todo es verde, salvo los enormes campos de cultivo que son de color blanco. En un momento dado de nuestra contemplación un helicóptero quiere levantar una inmensa mole de piedra para llevársela a Lima. La piedra en cuestión está formada por cientos de grabados en alto relieve. En ellos se pueden ver pulpos, monos, pelícanos, sapos, lagunas y felinos. Y en esta, en la mole pétrea, están representadas las tres regiones naturales del Perú: selva, costa y sierra. Durante siglos se derramaba en su parte alta chicha o sangre y se observaba cómo fluían estos líquidos entre los tallados de la piedra. La dirección y acumulación de ellos indicaba cómo iba a ser el año agrícola en las diferentes partes que formaban el Tahuantinsuyo.

Saywite es un gran sitio arqueológico de casi 20 hectáreas formado por terrazas, habitaciones, fuentes de agua, un ushno y esa roca de la codicia. Fue Juan Velasco Alvarado el que quiso llevarla a Lima, pero ante la imposibilidad de que el helicóptero la levantase mandó a hacer dos réplicas, una de ellas expuesta en la avenida Camino Real de San Isidro, Lima.

HACIENDAS Y PARAPENTES
Desde Saywite se contempla este valle de colores verdes y blancos. A medida que se desciende, dejando a un lado el camino que lleva a Cachora y Choquequirao, todo huele a anís. Es como entrar en una especia de burbuja amplia donde el aroma de esta planta digestiva, originaria del Oriente Medio, inunda los rincones de Curahuasi. Nos encontramos en la denominada capital mundial del anís, en el kilómetro 843 de la Interoceánica Sur, a unas dos horas del Cusco y una de Abancay. Ubicado a unos 2.600 m.s.n.m. Curahuasi es uno de los distritos de Apurímac. Su clima, su valle y lo que nos ofrece, además del anís y sus derivados, lo convierten en un buen punto turístico. Por su parte baja llegamos a los baños termales de Cconocc, al río Apurímac y sus buenas experiencias de canotaje, y a antiguas haciendas como la de Marcahuasi que, según Garcilaso, fue el lugar donde se cultivó la primera uva de América en 1540.

Curahuasi es el gran centro productor de anís del Perú, introducido por los jesuitas a mediados del siglo XVII, y a lo largo de sus calles y pistas los comercios venden esta semilla en bolsitas o destilados. Este anís también es la materia prima para el reconocido anisado Nájar que se elabora en Arequipa. Con un olor así es difícil estar de mal humor y sobre todo si llega a lugares como los miradores San Cristóbal o Capitán Rumi, o te lanzas en parapente y sobrevuelas este valle, porque también es destino para este deporte.

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