Con guitarra y cajón: Lugares donde se gestó la canción criolla

A días de celebrar la canción criolla, te acercamos a algunos de los distritos donde artistas vivieron interminables jaranas

Con guitarra y cajón: Lugares donde se gestó la canción criolla

(Foto: Elva Tocunaga - El Comercio)

Con guitarra y cajón: Lugares donde se gestó la canción criolla

(Foto: Alessandro Currarino - El Comercio)

Con guitarra y cajón: Lugares donde se gestó la canción criolla

(Foto: Sebastián Castañeda)

Con guitarra y cajón: Lugares donde se gestó la canción criolla

(Foto: Archivo El Comercio)

Con guitarra y cajón: Lugares donde se gestó la canción criolla

(Foto: Promperu)

Milagros Vera Colens

El Día de la Canción Criolla, que se celebra cada 31 de octubre desde que fue instaurado por Manuel Prado en 1944, está a la vuelta de la esquina y para celebrarlo le presentamos los principales barrios donde se originaron los más famosos temas y donde se armaron las mayores jaranas de nuestra capital. 

¿DÓNDE NACIÓ?

Este género surge entre 1890 y 1915. En zonas como El Rímac y el Centro de Lima se reunían amigos en torno a la música para celebrar cumpleaños, bautizos e, incluso, fi estas religiosas. A estas se las conocía como jaranas y se solían hacer en casas familiares. “Estas jaranas duraban toda la noche y en ellas se bailaba, cantaba y tocaba este género. Posteriormente viene la creación de centros musicales ubicados principalmente en Barrios Altos, El Rímac, La Victoria y El Callao”, nos cuenta Óscar Avilés, hijo del cantante recientemente fallecido.

“Estos barrios son los más tradicionales, porque son los espacios más antiguos de la ciudad y se crean cuando la música criolla empieza a tener auge. Pero son también criollas las zonas de Breña, la hacienda Lobatón (Lince), Monserrate y en sí, toda la ciudad”, comenta el experto en música peruana, filólogo y profesor de la Universidad Católica, Fred Rohner.

Según los especialistas consultados, la Lima de antaño compartía el mismo sentimiento de pasión por la música criolla. ¡Acompáñenos con palmas!

BARRIOS ALTOS

Su fama se debe a que en la plaza Buenos Aires se fundó uno de los primeros centros musicales de Lima, denominado Carlos A. Saco, en honor al compositor y guitarrista criollo. Además, Barrios Altos vio nacer a Felipe Pinglo que, tras su muerte, le dio el nombre a otro centro musical reconocido, el cual actualmente funciona a pocos metros de la Plaza Mayor. Y albergó al  tradicional callejón de El Buque donde se celebraron encerronas memorables y donde se originó Perú Negro. En sus calles creció Rómulo Varillas Talaviña, el integrante de Los Embajadores Criollos, y ha servido  de inspiración para dar vida a canciones como “De vuelta al Barrio“  de Felipe Pinglo Alva, o “Barrio de Mercedarias” que interpreta el conjunto Fiesta Criolla, fundado por Óscar Avilés.

EL RÍMAC

Todos los miércoles, religiosamente, los criollos de la época se reunían en la peña El Inca, lugar que ha sido escenario de alegres e interminables festejos en los que participaban artistas, deportistas y personajes que gustaban de esta música. Abajo el puente, como se le conocía a este distrito, tuvo otro espacio destacable: el centro musical Bartola Sánchez Dávila, ubicado en la calle Francisco Pizarro, que evoca a una notable bailarina de marinera. Allí también nació Luciano Huambachano que compuso el vals “Barrio Bajopontino”.

Según cuenta Avilés, Chabuca Granda se inspiró en una mujer rimense para componer “La Flor de la Canela”. Se trataba de Victoria Angulo de Loyola, una dama de tez morena que pertenecía a una familia jaranera que frecuentaba la cantante.

EL CALLAO

La provincia constitucional fue escenario del nacimiento de la primera guitarra del Perú, Óscar Avilés, hace ya 90 años. El recientemente fallecido cantautor nació en una antigua casona ubicada en la cuadra 6 del jirón Zepita, calle que hoy lleva su nombre. Chalaco también es el compositor, guitarrista y pianista Carlos A. Saco.

Un lugar que concentró el espíritu criollo el siglo pasado fue el Centro Musical Callao, por el que pasaron grandes cultores del género quienes festejaron a ritmo de vals y polca.

LA VICTORIA

La bodega del italiano Domingo Giuffra, ubicada en la avenida Manco Cápac, se convirtió en el punto de encuentro de bohemios victorianos, deportistas como el boxeador ‘Bombón Colorado’, el aliancista Alejandro Villanueva y otros aficionados. Tras su muerte, se abre un centro musical con su nombre que funciona exclusivamente los domingos desde la hora de almuerzo hasta la noche y donde además se vende comida. Se dice que aunque Óscar Avilés era chalaco, este era uno de sus lugares predilectos.

BREÑA

Por el centro musical Breña han pasado Chabuca Granda, Alicia Maguiña, Augusto Áscuez Villanueva, los hermanos Vásquez y los hermanos Santa Cruz. En esta zona destaca también La Catedral del Criollismo, situada en el jirón Pariacoto, a la que solo se puede llegar invitado. Sus paredes, como suele suceder en todos estos espacios, narran su historia a través de los innumerables personajes que han pasado para escuchar y hacer música.

Como estos, fueron muchos los lugares creados en la capital para disfrutar jaranas de rompe y raja. Algunos han quedado en el recuerdo y otros continúan promoviendo nuestro acervo musical. Aproveche el Día de la Canción Criolla para festejar como antaño.

GUÍA DEL VIAJERO

Centro Musicales: Centro Musical Domingo Giuffra. Av. Manco Cápac 1537, La Victoria; Centro Social Musical Breña. Jirón Olmedo 452 Breña; Centro Social y Musical Tipuani. Jirón Carlos Zavala 160, Cercado de Lima.