Hacer turismo en Barranco ¿por qué no?

Sus residentes hablan de él con pasión y sus visitantes regresan con devoción. El distrito más bohemio de Lima te espera

Hacer turismo en Barranco ¿por qué no?

El puente de Los Suspiros fue construido en el año 1876. El puente sirvió de inspiración a una famosa canción de la compositora Chabuca Granda, titulada “El Puente de los Suspiros” en el año 1960. (Fickr. Banco Mundial América Latina)

 

Por María Elena Carbajal

En Barranco cada día hay un nuevo lugar que visitar. Un nuevo espacio abre, los restaurantes se llenan y las tiendas de artesanías son cada vez más comunes; pero aunque los sitios modernos se expanden, no logran quitarles protagonismo a los clásicos. Estos más bien conviven y en esa convivencia se sostiene el Barranco querido.

Los de siempre

Café Tostado nunca ha cerrado. Hace más de diecisiete años que este restaurante rústico, de pisos simples y fachada imborrable ofrece todos los días un menú casero. Platos que demoran horas en cocinarse, esperando la cocción perfecta, el sabor ansiado. Muy pocos lugares de comida pueden jactarse de darse el tiempo –y el lujo– de tener cada día un menú diferente, preparado para la ocasión.

Café Tostado. (Foto: Mayer Abanto / El Comercio)

Pepe Guiffra puede. Lunes de sancochado, martes de ravioles, miércoles de menestrón, jueves de huatia, viernes de frejoles y sábado y domingo de chancho al horno. Eso sí, el conejo se sirve todos los días y el jamón se hace en casa. Las recetas son de la madre de Pepe: ninguna novedad, solo mucho corazón. Algo que a muchos les puede parecer novedoso, Pepe lo hace desde antaño: la cocina con sentimiento.

Juanito cerró sus puertas por un tiempo, pero para alegría de muchos volvió renovado. Los que extrañaron sus sánguches de jamón acompañado de una cerveza helada ya pueden dormir tranquilos o, más bien, no dormir y desvelarse en la barra de este clásico.

Juanito. (Foto: Eduardo Cavero / El Comercio)

“¿Un ceviche? ¡Canta Rana, pues!”, responde un barranquino. Es bueno reunirse para un almuerzo, pero es mejor hacerlo para ver los partidos de fútbol y, si es Argentina quien juega, que empiece la fiesta.

En tanto, en Dédalo se exponen los trabajos de más de mil artistas. Desde hace veinte años, María Elena Fernández revisa cada rincón de su galería, que nació en Miraflores y luego se mudó a Barranco.

Cada espacio es especial, cada esquina guarda un secreto y en cada rincón se encuentra algo nuevo. Los miércoles, Mariana, la hija de María Elena hace sesiones de pizza casera, en el patio trasero de Dédalo. Se acompaña de música en vivo y una copa de vino. Salud.

Los nuevos especiales

Novedosos lugares están ocupando las calles de Barranco. En Arlotia, un vasco y su esposa peruana han puesto tapas a la carta y chilcanos de sabores. Al lado, Barranco Beer Company tiene cervezas artesanales hechas por jóvenes peruanos, Wingman Alitas ha revalorado el pollo y en Wicks uno se transporta a Londres para tomar una cerveza inglesa. Como verás, la lista de novedades no termina en este Barranco de todos.

 

 


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