Llachón, turismo vivencial al borde del Titicaca

Esta comunidad de la península de Capachica ofrece la opción de convivir con sus pobladores, conocer sus tradiciones ancestrales y navegar en el lago

Luego de surcar por dos horas las aguas del lago Titicaca llegamos al muelle de Capachica, lugar en el que somos recibidos por mujeres de coloridos atuendos que nos colocan collares elaborados con la tradicional flor la Cantuta para darnos la bienvenida. Cada una de ellas representa a una familia de la comunidad de Llachón y serán las encargadas de brindarnos alojamiento y acompañarnos durante el tiempo que permanezcamos en el lugar.

El ascenso hasta Llachón cuenta con vistas tan espectaculares de la península y del Titicaca que ni sentimos que estamos a más de 3.800 m.s.n.m. Para los que la pasan mal con la altura no está de más tomarse un buen mate de muña para contrarrestar el soroche.

VIVA LA AVENTURA
Las habitaciones destinadas a los visitantes en cada casa mantienen la esencia andina. Están fabricadas con adobe y tienen el techo a dos aguas, característicos de la arquitectura de la zona. Las camas están cubiertas por mantas multicolores elaboradas por los mismos pobladores para mitigar el frío.

La esencia de Llachón no solo radica en sus bellos parajes, sino en que uno puede experimentar la vida que llevan sus habitantes a través de actividades como la pesca, la crianza de animales, el cultivo de plantas lugareñas y el tejido. Aprendemos las antiguas técnicas de hilado, junto a las señoras que las siguen usando para elaborar la materia prima de sus vestimentas. Otras actividades originales que se pueden realizar son los paseos en botes de vela por la península, así como la práctica del titikayak, que es la práctica de kayac en el lago Titicaca.

Las noches en la comunidad son festivas cuando arriban visitantes. Los anfitriones visten a los visitantes con las prendas tradicionales (poncho y chullo los hombres, falda y sombrero a las mujeres) para la fiesta que tiene lugar alrededor de una fogata escuchando a Fresialinda, la cantante de huaynos más popular del Altiplano.