De Nasca a Cusco: Recorre los parajes llenos de naturaleza

Transitamos el tramo 1 de la Interoceánica Sur, entre Nasca y Cusco. Un viaje que dejó muchas sorpresas

De Nasca a Cusco: Recorre los parajes llenos de naturaleza

Junto al cañón del río Apurímac se encuentra Curahuasi, donde se produce el mejor anís del Perú. (Foto: Iñigo Maneiro)

De Nasca a Cusco: Recorre los parajes llenos de naturaleza

En el Valle Sur (Cusco) se ubican pueblos variopintos. (Foto: PROMPERÚ)

Iñigo Maneiro

En los 650 kilómetros que tiene esta carretera existen más contrastes geográficos que en cinco mil en Europa. Quizá sea una de las rutas más biodiversas del mundo, y uno de los viajes que todo peruano tiene que hacer.

La carretera une San Juan de Marcona, en la costa el Pacífico, con Urcos, el desvío hacia Puerto Maldonado y Brasil. Atraviesa cuatro departamentos, Ica, Ayacucho, Apurímac y Cusco, y posee suficientes servicios para planificar un viaje de uno o varios días.

Las arenas del desierto, donde los nascas desarrollaron su dominio como se parecía en Cahuachi, son el inicio para la ascensión hasta Pampa Galeras, el área protegida donde reside la mayor población de vicuñas del país. En 75 kilómetros se transita de los 500 metros en que se encuentra Nasca a los cuatro mil de reserva. La subida conocida como ‘cuesta del borracho’, transcurre junto a Cerro Blanco que con 2,080 metros es una de las dunas más grandes que hay en el mundo.

VALLES Y MONTAÑAS

Puquio, tierra de arpistas, danzantes de tijeras y toreros, resplandece en el horizonte por sus techos de calamina. Este valle interandino es el preámbulo a la parte más alta del viaje, la puna de Negro Mayo, un tramo en torno a los 4,200 metros que pasa junto a las comunidades de pastores y lagunas de colores cambiantes.

Tras dejar Ayacucho la carretera recorre parte de Apurímac, departamento de transición cargado de una gran belleza, en gente y paisajes. Conserva una larga tradición de haciendas, como se pueden ver en Abancay, que resisten a duras penas el paso del tiempo.

Tras llegar a Abancay, se asciende nuevamente junto al nevado Ampay, después, una bajada nos conduce hasta Curahuasi, donde se produce el mejor anís, y linaza del Perú. El río Apurímac aparece serpenteante entre los cerros, estableciendo el límite entre Apurímac y el Cusco.

El viaje sigue por el valle de Limatambo, donde se encuentra el sitio arqueológico Tarawasi y algunas haciendas rodeadas de características palmeras. Poco después, las Pampas de Anta, el granero del Cusco, conservan en Zurite una de las mayores andenerías del país y el mágico sitio de Quillarumiyoc, el Templo de la Luna que se encuentra dominando el valle.

Cusco nos recibe cosmopolita y, después, en el Valle Sur se ubica Huasao y sus brujos, Oropesa y sus hornos de pan, Saylla y el chicharrón, Piñipampa y las tejas, y las bellezas barrocas que se contemplan en Andahuaylillas. El final de un viaje que no deja de sorprender.

GUÍA DEL VIAJERO

Vía terrestre: La distancia entre Nasca y Cusco es de unos 650 kilómetros que se hacen en unas 11 horas. Las compañías Oltursa (www.oltursa.pe), Cruz del Sur (www.cruzdelsur.com.pe) y Movil Tours (www.moviltours.com.pe)  recorren la ruta.

Hospedaje:

1. Nasca
Casa Andina. www.casa-andina.com Desde US$64.
Wasipunko. www.wasipunko.com Desde S/.200.

2. Chalhuanca
Tampumayu. www.hoteltampumayu.com Desde US$64.

3. Abancay
Turistas. www.turismoapurimac.com Desde S/.150.

4. Cusco
Tierra Viva. www.tierravivahoteles.com Desde US$80.