Angélica Fuentes: "Creo en la cuota de talento"

La quinta mujer más poderosa de México en 2013, organiza en Lima un foro para el empoderamiento el 12 de julio en el J. Plaza

Angélica Fuentes: "Creo en la cuota de talento"

Angélica Fuentes

Cuando Angélica Fuentes era niña y acompañaba a su papá al rancho que tenía en el norte de México, él le decía mientras ella jugaba con los hijos de sus trabajadores: ‘No se te olvide nunca que todos son iguales y que la única diferencia entre ellos y tú son los zapatos’.

La empresaria recuerda aquella sentencia la tarde de un martes de julio en un hotel de San Isidro, a donde ha llegado a promocionar su más reciente proyecto. ‘Eso me marcó la vida porque yo nunca me he visto diferente de otras mujeres’, añade. Pero caminar en sus zapatos -que hoy son de un carmesí brillante que contrasta con el discreto encaje de su vestido- exige dosis iguales de ambición y energía. Aterrizó a las dos de la mañana en Lima y volará a Ciudad de México antes de que se cumplan 24 horas de su llegada. Sus hijas Valentina y María Ignacia, de tres y un año y medio de edad la esperan en casa. ‘Yo estoy platicando aquí y mis hijas están a muchos kilómetros y estoy consciente y presente en esta entrevista. Cuando me vaya, en el avión iré encantada leyendo un libro que se llama ‘Un alma en libertad’ de Michael Singer. Es fabuloso. Cuando llegue a casa me voy a ir a comer a besos a mis hijas aunque estén dormidas y voy a descansar y mañana iniciará otro día. No siento culpa de estar aquí desarrollando esto que para mí es importante porque cuando estoy con mis hijas soy mamá al 100% y mi celular y todo lo que tengo se queda en otro lugar y estoy con ellas y no importa si son cinco minutos, una hora, 3 horas, un fin de semana’, dice. Para ella, las palabras mueven pero el ejemplo arrastra. Y quiere arrastrar a otros con cada paso que da.

Fuentes, cuya carrera empezó en la adolescencia, atendiendo en uno de los grifos de su padre -empresario del gas- ha fundado hace menos de un año una organización que lleva su nombre para apoyar a las mujeres. En enero destinó tres millones de dólares -de su fortuna personal, aclara- para financiar proyectos establecidos en Latinoamérica y África que eduquen y capaciten a niñas y mujeres. Ahora organiza el segundo Foro para la Cooperación Unidos para la Mujer (FoCo) en Lima, que contará entre sus ponentes a Susana Baca, Ana Mari Dodson, Ernesto Pimentel y Vania Masías. El primero fue en Ciudad de México el 20 de mayo. Asistieron diez mil personas, la mayoría mujeres.

¿Hace falta la discriminación positiva mientras levantamos el techo para las mujeres?

Hay muchísimo talento femenino que está escondido porque no le hemos dado la oportunidad de florecer. No creo en la cuota de género pero sí en la cuota de talento. Tenemos una obligación de posicionar más activamente el tema pero ir del posicionamiento a la acción a partir de proyectos muy concretos. Yo lo estoy haciendo como como una empresaria que se dedica al empoderamiento de la mujer y del hombre, sobre todo de la mujer. A partir de mi fundación y de FoCo también estoy participando de una forma muy activa en este quehacer. No podemos quedarnos solo preocupados, sino ocuparnos por lo que sí podemos hacer, cada uno desde el espacio que le corresponde. Las mujeres tenemos la obligación de levantar la mano y la voz porque tenemos una. Para exigir, por ejemplo justicia en las corporaciones o en cualquier empresa. La justicia de que se nos remunere exactamente con el mismo salario que a cualquier hombre por la misma responsabilidad y los mismos resultados. Si la mujer no levanta la voz y no lo exige muy difícilmente se va a hacer. Creo que en la medida que la mujer despierte su poder o recupere el que ya entregó a los varones de su vida va a hablar con aquella fortaleza que nos caracteriza para exigir lo que por justicia nos pertenece y es correcto.

¿Cómo se pasa de hablar, de levantar la voz a la acción? Uno sale de estos foros muy motivado…

Es lo mismo que he visto en muchos foros en los que he participado en donde si no lo llevamos a una llamada a la acción de nada sirve lo que estamos haciendo. En FoCo decidimos que no se quedara en un foro de cuatro o cinco horas donde la gente tuviera muchas expectativas y mucha emoción ¿y después qué? Si algo te tocó una fibra que quisiste generar un cambio, ¿qué hago? ¿a dónde voy? ¿me espero al siguiente año? ¡No! nosotro pusimos una guía de herramientas materiales y digitales que puedes bajar de la página de foco.net para dar seguimiento diario, semanal, mensual, anual. Hicimos un tool kit (caja de herramientas) para darle seguimiento.

Si hiciéramos seguimiento de FoCo en México, ¿qué harán distinto en Lima?

Obviamente, todos los panelistas -con excepción de Cristina Berton [experta en autoestima]-, son diferentes, cada quien va a platicar de su propia experiencia, que es diferente. Todos son personas que enfrentaron desafíos. ¿Qué estamos haciendo aquí que no hicimos en México para mejorar? No fuimos muy congruentes con el hecho de que si hablamos de un foro de cooperación entre hombres y mujeres, todas nuestras panelistas allá fueron mujeres, lo cual fue extraordinario porque también los hombres aprendieron. Aquí hay hombres y mujeres platicando de sus experiencias. Necesitamos la voz del hombre hablando de por qué sí hay que apoyar a la mujer.

¿Este cambio se debe a algo en particular?

Lo que vamos a hacer, igual que en México, es que después de FoCo, el siguiente día en la mañana hay un grupo de invitados e invitadas para analizar de manera muy objetiva lo que cada uno vio. Para mí el aprendizaje y la mejora han sido y seguirán siendo una constante permanente. Aquí en Lima haremos lo mismo. Aquí vamos a ver cómo se dio FoCo y el domingo por la mañana me voy a reunir con un grupo de hombres y mujeres para escuchar cómo podemos mejorar, qué sí hicimos bien, qué cambiar. Yo creo que está en la crítica objetiva y en el saber escuchar y tomar la misma para mejorar, el cambiar, para beneficio de todos aquellos que sigan asistiendo a los distintos FoCos.

¿De qué manera esta iniciativa constituye un paso necesario y lógico después de 30 años de carrera empresarial?

Como empresaria tengo ya 30 años y 25 trabajando en pro de la mujer. Estos últimos 25 años he participado en esfuerzos humanitarios sobre todo en pro de la mujer y de la educación. Todo con recursos personales a partir del trabajo que he hecho en los diferentes espacios que he ocupado. Y decidí el año pasado formalizar a través de la Fundación Angélica Fuentes todos estos esfuerzos, ponerlos en una fundación encaminados al mejoramiento integral de la mujer de las jóvenes y de las niñas. Este año ya entregué dos millones de dólares y serán tres en total. El primer millón de dólares se le dio a Girl Up que es un proyecto de las Fundación de Naciones Unidas del que soy defensora global. Otro millón de dólares para ABC, una fundación que apoya a ONGs en un grupo diverso de proyectos muy concretos que tienen que con el acceso a la tecnología, a la capacitación, y a programas para empoderar a la mujer a través de oportunidades para tener independencia económica y financiera. Estos proyectos están en Chile, Colombia y Perú. Y otro millón se van a otorgar en septiembre a proyectos en México, Perú y Colombia. Para mí va a ser muy importante la transparencia con la que se maneje la fundación por eso no está ligada en lo más mínimo con ninguna de las empresas de las que soy presidenta ejecutiva. Los recursos, estos tres millones de dólares, son personales recursos de mi trabajo y de mi esfuerzo de treinta años.

Cuando uno se apasiona tanto por una causa suele recordar con precisión cómo surge esa inquietud…

Yo este camino lo inicié entre los 16 y los 17 años, cuando se me acercó una amiga y me preguntó, ‘¿tú sabes a qué viniste a este mundo?’ Ya sabes, ese momento en el que estás en esas preguntas filosóficas. Y sin pensarlo le dije que sí. Que era para apoyar a la mujer. Yo en ese entonces visualizaba un camino largo, largo, largo, lleno de ramas y piedras, era el camino de la mujer. Y yo dije ‘si puedo cortar una rama y quitar una piedra será una menos que otra que venga detrás de mí tenga que quitar’.

Si pudiéramos caminar en tus zapatos, ¿cómo sería ese camino en un día?

Caminarían una vida de mucho trabajo, de mucha constancia, de mucha disciplina, pero también en una vida en donde una se divierte trabajando. Van a sentir que toda y cada cosa que toca tiene una razón de ser. En los zapatos de una mujer que primero y ante todo es una madre de dos niñas. De una mujer que es defensora de niñas y mujeres y que sigue trabajando en pro de ello. En bien de la sociedades para crear una sociedad más justa y equitativa para sus hijas y todos los demás. En los zapatos de una mujer que es presidenta ejecutiva de la empresa màs humana del mundo y que sigue abriendo oportunidades para que más mujeres y hombres se inserten en la economía, capacitándolos para que tengan un crecimiento más puntual y bien dirigido. En los zapatos de una mujer que sabe que si no hay balance en la vida no puedes lograr nada. En los zapatos de una mujer que sabe que hay momento para trabajar, para divertirse y para descansar. Para mí es muy importante que otras mujeres entiendan que van a caminar en los zapatos de una mujer que tiene una conciencia extraordinaria sobre la calidad de tiempo que le dedica con total y absoluta conciencia de lo que hace.

¿Como empresaria y como jefa te has dado cuenta de que ese es un problema más femenino que masculino? Preocuparse.

¡Eso es pésimo! ¡No puedes hacer eso! Tenemos que entender que no podemos sentir culpas. Las mujeres sienten muchas culpas cuando son madres. Sienten culpa porque están trabajando, culpa porque están en otro lado. ¡No! Sientan culpa cuando no están dedicadas a sus hijos cuando están con ellos. Conozco mamás que están 24-7 con los hijos y están en el teléfono y en la televisión y platicando y ni caso les hacen a los niños. Una buena mamá es aquella que cuando está con los hijos los ama, los educa, les pone límites, y ¡cómo es difícil ponerles límites a los hijos y amarlos al mismo tiempo!

No podemos sentir culpas! No estamos concientes de lo que estamos haciendo. Porque queremos tiempo y no calidad y eso no funciona. Yo les expliqué a mis hijas ayer antes de subirme al avión que venía y me las voy a traer a las dos a Lima. Y las voy a llevar al ensayo del día anterior a FoCo porque yo quiero que ellas vean lo que hace su mamá. Porque las palabras mueven y el ejemplo arrastra.Y yo soy un ejemplo para mis hijas.

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