Carolina Shimabukuro Goto: Una joven de carácter

Fanática de autos y ‘fierros’, una gerente recién casada demuestra que la maquinaria pesada también exige delicadeza

Carolina Shimabukuro Goto: Una joven de carácter

«Ya no voy a reencarnar en nadie, porque ya he estudiado lo que quiero y me han dejado hacer esto, he corrido rallys y me voy a morir en paz. No voy a reencarnar en un chico que quiere ser mecánico (Foto: Rochi León)

María Inés Ching

Cuando acudimos a algún taller de mecánica automotriz, vemos mujeres por todos lados…, pero mostrando sus curvas en sugerentes almanaques. Seamos sinceras:  a la mayoría nos incomoda ocuparnos de arreglar el auto. Tal vez porque nos sentimos incompetentes o porque a veces al pasar por estos lugares, nos han sorprendido con un piropo subido de tono. Si vamos unas cuadras más allá y pensamos en un taller de mantenimiento de maquinaria pesada tal vez ni siquiera tenemos una imagen en la cabeza.  Sí, el estereotipo que tenemos de esta profesión es una escena de señores grandes con overoles sucios de grasa, con manos curtidas por su trabajo. Tal vez por ello es curioso que Carolina Shimabukuro, una delicada joven podría trabajar en alguno, reparar camiones mineros o retroexcavadoras. No pensaríamos que esta niséi de 34 años podría hacer funcionar el motor malogrado de una motoniveladora y planear su boda religiosa al mismo tiempo.

Desde pequeña, ella cambió los juegos ‘para niñas’ por los carritos de su hermano, el vóley, por autos y los cuadernos de pintar y juegos de té, por herramientas en el taller mecánico de su padre. Se despierta a las 5:30 a.m.  Su hora de entrada es a las 7:30 a.m., pero ella trata de estar más temprano. Es la actual gerenta de Soporte de Komatsu-Mitsui, una empresa de maquinarias de minería y construcción. Se encarga de cinco miniáreas: el proceso de venta y postventa de servicios, de maquinaria, de repuestos y el soporte administrativo. A la par cursa una maestría y algunos fines de semana practica ‘karting’ o comparte tiempo con su esposo y su familia.

La visité una tarde calurosa en su centro de trabajo: un espacio compartido entre oficinas en donde labora y un gran taller de maquinaria pesada, escenario de su trabajo durante años, en los que –aprovechando su contextura delgada– podía deslizarse dentro o debajo de una máquina para manipular piezas, porque los hombres no entraban. Un espacio que significa esfuerzo y perseverancia y que hoy visita más arreglada que de costumbre solo por la sesión de fotos para esta revista.

¿Cómo eras de niña?

Mi papá tenía un taller de autos. En mi casa teníamos revistas de autos y carreras: todas las «Ruedas y Tuercas» las leo. El fútbol o vóley no existía. Desde que tengo uso de razón, mi papá me subía a un carro y me llevaba a las carreras de autos. A mí me fascinaba estar en el taller. Yo paraba cochina de pies a cabeza de grasa a diferencia de mi hermano, que siempre estaba limpiecito.

¿Cómo elegiste tus estudios superiores?

Llegó el momento, en quinto de secundaria, que yo quería seguir estudiando autos pero mis papás se negaron. Como cualquier papá quiere que su hija «estudie algo más de mujer», hasta no me querían pagar para postular. Yo me enteré de Tecsup por unos amigos, vi la carrera de Maquinaria Pesada y me pareció asombrosa: ¡pasar de carros a maquinaria era lo máximo! Fui a decirle a mi papá que quería inscribirme y me dijo «no, te meto a la academia para que estudies y postules a Ingeniería Mecánica» […] Un día fui y les dije «no, yo no voy a estudiar eso, yo quiero postular a Maquinaria Pesada o no estudio nada» y mis papás me llevaron.

¿Qué pensaban de la carrera?

Mis papás estaban avergonzados porque era como que «mi hijita mecánica». No querían, me llevaron a estas charlas de orientación vocacional y justo una señora pregunta cuántas mujeres había en la carrera y resulta que por promoción había una o dos. Mi mamá casi se muere. «Vas a estudiar ahí, pero vas a ser la única mujer, ¡qué peligroso!» y yo le dije «bueno, pero es lo que quiero». Al final mis papás me pagaron los estudios a regañadientes y así comencé todo.

En un salón lleno de chicos, tú eras un lunar…

En verdad, yo entré un poco asustada. Había una chica más en otro salón y al siguiente ciclo se retiró. No pudo con el tema de los talleres que eran prácticos. Yo creo que tiene que gustarte estar ensuciándote las manos porque en verdad es así. Yo no me hice muchos problemas porque siempre he compartido con mi hermano, con mis primos. Con el hecho de estar en un grupo de hombres siempre supe salir adelante demostrando, siempre fue un reto para mí. Aparte a mí me fascina el tema de los autos, quizás sabía cómo conversar con ellos, soy extrovertida también, no me hago ningún problema.

¿Qué incidentes recuerdas de tus prácticas?

De hecho muchos profesores me apoyaron, nunca me han menospreciado, me evaluaban igual que a ellos. Pero está el tema de ser mujer dentro de un ambiente de hombres y es más complicado. Una vez me acuerdo que terminé de hacer un trabajo mecánico, un empavonado, me meto y salió el aceite y el humo me dio en la cara. Dije «¡Ah, qué asco!», como una reacción normal y alguien respondió «¿quién te manda a estudiar esto?» Pregunté quién lo había dicho y todos se quedaron callados. Yo estaba frustrada porque había terminado primera, pero bueno, lo tomaba como que les da envidia que una termine primero, por ser mujer, pero en verdad, creo que me gané el respeto de los chicos, me hice muy amiga de ellos, me protegían. Hasta ahora tengo muy buenos amigos yo era «la hermanita del salón». 

¿Qué cursos llevaste?

Me enseñaron la parte administrativa, números y la práctica: desde usar soldadura que me encantaba –me quemé hasta el pelo, una vez la chispa se me metió hasta el pie y me hizo hueco en la media-; hasta Herramientas, Maquinaria, el torno y un montón decosas más.

¿Necesitas mucha fuerza física?

Aunque no lo creas, no. Nadie hoy en día hace un esfuerzo tal. Yo cargaba mi caja de herramientas de 14 kilos para arriba y abajo, al hombro, la llevaba por todos lados. Y siempre llevaba un tubito que hacía palanca. Entonces, cualquier herramienta que ellos usaban con fuerza, yo usaba esa extensión y hacía menos fuerza. Había trucos, de tal manera que no necesitaba pedir ayuda.

Pero nunca faltan las bromas…

En verdad, me acostumbré. Si tú no piensas como ellos, en el buen sentido de la palabra, si lo tomas a mal,ellos te empiezan a rechazar. Tú tienes que saber que estás entrando también a un ambiente retador para ti y tienes que saber asumir lo bueno y lo malo. Tuve que adecuarme a sus bromas, sus comentarios, sus chistes, a veces hablaban lisuras o con doble sentido, ellos me miraban y se reían porque sabían que a mí «me llegaba». Me molestaban: si salía, silbaban, les hacía así [levanta condisimulo un dedo y ríe]. Si tú no te pones fuerte, aquí te comen viva.

¿Cambiaste tu manera de vestir por ellos?

En verdad tenía que ir un poco más en la onda de ellos, yo no soy mucho de ir en falda, tampoco podía ir súper llamativa porque teníamos clases prácticas en los talleres con ropa de trabajo u overol, por eso era más practico ir ‘sport’.  De igual manera en el trabajo, siempre estoy acostumbrada a estar en los talleres con ropa de trabajo, es decir unos jeans, blusa y zapatos de seguridad. En mi día a día siempre uso ropa casual y ese es un poco mi estilo, como siempre digo, paro «piraña» por eso me ven y me dicen «oye, qué raro»...

¿Qué opinas del acoso callejero?

Pienso que es un problema que existe en muchos países de Latinoamérica, se están realizando campañas para frenarlo y leyes que sancionen a los acosadores. También en los medios de comunicación se está difundiendo, claro ejemplo, los incidentes que ocurren en el transporte público.  No basta con esto, nos faltan el respeto. Se debe empezar a crear campañas de igualdad de géneros y respeto al individuo como en los colegios, centros de trabajo y lugares públicos.

¿Has sido víctima de acoso, cómo reaccionaste?

Si, en alguna ocasiones me han piropeado y te soy sincera: me molesta mucho. Casi siempre lo ignoro, pero hubo oportunidades en que sí he respondido con una mala palabra, obviamente que después me siento muy mal y me entra el miedo por la reacción que pueda tener la otra persona. Por eso trato siempre de no responder a los comentarios.

¿Cómo inicia tu experiencia laboral?

En el cuarto ciclo, se acostumbra hacer unas prácticas de un mes. A mí me mandaron a hacer unas prácticas a la mina de Arcata, en Arequipa, a 4.800 m.s.n.m. Hacía menos 15 grados en la época que fui, que fue julio y pasé mi santo allá. No había celular, no existía nada, era terrible.

Pagaste derecho de piso…

Entrando al sexto ciclo conseguí prácticas en Komatsu-Mitsui. Me dijeron «no te vamos a pagar» y a mí no me importaba, yo quería estar ahí, emocionadísima. Me acuerdo que me entrevistaron y era la única mujer que iba a entrar acá.

- «¿Estás segura de lo que quieres?»

- «Sí».

- «¿Y cuál es su horario de trabajo?»

- «Acá se trabaja los 365 días, 24 horas al día. ¿Estás segura?».

- «Sí, no hay problema».

- «Entra mañana».

Estuve un mes y cuando terminé los estudios regresé. […] En ese período me acuerdo que me mandaban a barrer el piso, quitar la pintura de una máquina con un martillo y una espátula […] Un mes me tuvieron así, limpiando máquinas, trayendo herramientas… Poco a poco me fueron metiendo a la cancha.

¿De qué te sientes más orgullosa?

De haber destacado en un ambiente en donde el paradigma indica que es una «carrera de hombres», que la Mecánica y la Maquinaria Pesada –más aún– es un tema de hombres y de hecho es mucho esfuerzo, viajes, estudios, de morderse la lengua. Si te mandan a los viajes igual que a los chicos, pasas sábado y domingo durmiendo en lugares en los que no hay agua ni luz, comiendo papa tres días y nada más, preguntando por un baño que no existe… Pero yo sé que vale la pena para llegar a donde una está.

Ahora como gerenta, ¿cómo ejerces tu liderazgo?

Personalmente siempre trato de predicar con el ejemplo, no solo en el cumplimiento de las metas yobjetivos de la empresa, sino también en el tema de valores como la equidad, integridad y respeto a las personas. Me gusta conocer a mi equipo de trabajo y saber sus fortalezas, debilidades, gustos, cómo se siente y sus habilidades para saber guiarlos y lograr el éxito como equipo y empresa.

¿Cómo influye el hecho de ser niséi en tu personalidad?

Yo creo que te hace ser bien correcta, a mí me ayudó mucho en la persistencia, disciplina, en el respeto que debes tener y saber la mística de escuchar y no responder inmediatamente.

¿Qué tradiciones conservas de la colonia?

Siempre lo seguimos en la familia. La del Butsudan, la urna en donde llevan la foto de los abuelos; ciertas ceremonias del O-bon [honra a los espíritus de los antepasados] que es tradicional y siempre poner incienso a los abuelos deseando lo bueno o pidiendo algo, en mi casa todavía está. Y claro, la comida japonesa, me gusta el harusame [fideo de arroz].

¿Qué hobby tienes?

Los autos y los karts me fascinan. En el 2009 corrí un rally con mi hermano de piloto en Huancayo, fue una experiencia única. Ahora estoy con mi kart, me compré uno y me desestreso manejando un poco. Practico en La Chutana o en Santa Rosa, en Verano en Asia, el circuito allá lo abren un poco más y ahí se puede para dar vueltas. De hecho me encantaría conseguir un auspicio porque de verdad es un presupuesto aparte, si por mí fuera estaría todos los fines de semana allá.

¿Desde qué edad manejas y qué auto tienes?

Desde los 18, mi papá no me dejaba manejar, ya sabía, y me fui a sacar sola mi brevete. Tengo un «Honda Si» rojo. Me encanta todo lo que es Honda en general. Mi carro tiene una Hello Kitty colgado, ambientadores y placa de ella. Todo el mundo piensa que es un carro de hombre porque es deportivo, pero tiene una Hello Kitty.

¿Qué piensas de las frases «Manejas como mujer» o los afiches en que las chicas sexis lavan el carro?

Yo no reniego, comprendo que es un poco lo que se dice, pero no todas las mujeres somos iguales. Rompan el mito de que todas las mujeres manejamos igual o que las profesiones son «de mujeres» o «cosas de hombres». Y además, ¿qué? La mujer maneja despacio, pero ¿acaso se choca? Las estadísticas dicen eso. Yo sí manejo rápido, lo admito, pero respeto a los que manejan despacio también. 

Te casaste recién por civil y pronto será tu boda religiosa. ¿Por qué de entretantos chicos lo elegiste a él?

Ah no pues, con él es distinto –ríe–. Por su paciencia, compartimos mucho el tema de valores, principios y eso es lo que me gusta. Es súper respetuoso y cariñoso. También es nisei.

¿Qué te dice de tu carrera?

A él le sorprende, igual está súper orgulloso, en verdad siempre me apoya. Me entiende porque también estudió Mantenimiento de Maquinaria de Planta en Tecsup y sabe lo que es.

¿Qué planes para el futuro?

Estoy estudiando una maestría en Centrum, el MBA Gerencial Internacional. Mi meta es terminar los estudios el otro año, mi matrimonio e hijos en un par de años, me gustarían dos terminando de estudiar. Y aparte acá en el trabajo tengo nuevos retos, porque ahora estoy como Gerente de Soporte Komatsu, hace dos meses me han ascendido. […] En unos años más, seguir progresando en el mundo de los fierros, me encantaríallegar a una gerencia general, ser presidenta de una empresa y también en lo personal, obviamente formar mi familia y ser feliz.

Supongo que has estado en primera fila en el Rally Dakar aquí…

Sí, he estado en la duna todo el tiempo, para mí es como un sueño correr Caminos del Inca. Yo le digo siempre a mi esposo «ya no voy a reencarnar en nadie, porque ya he estudiado lo que quiero y me han dejado hacer esto, he corrido rallys y me voy a morir en paz. No voy a reencarnar en un chico que quiere ser mecánico» –y ríe mucho.

¿Algún consejo que te dieron y te haya marcado?

Cuando estás en esa época que quieres explorar más, eres joven y quieres opinar... una vez un jefe me dijo «tranquila, cuando vayas a una reunión, escucha un poco y luego habla. Tú eres joven y siempre escucha antes de opinar, eso te va a servir para que aprendas del resto». Siempre lo he aplicado y opino con más razón. Eso me sirvió bastante.

¿Qué les dirías a las chicas que tienen una pasión poco convencional como la tuya?

Escucho muchas chicas, señoras que me dicen «ay yo quería ser mecánica pero no me dejaron». En verdad es un tema de luchar por lo que quieres, depende de una lograr lo que quieres y ser feliz con lo que haces. Romper un poco el paradigma, porque en verdad para mí no existe «carrera para hombres», es luchar por lo que uno quiere.

¿Qué es el éxito para ti?

Si tú eres feliz con lo que haces, lo que tú valoras de tu tiempo, si aguantas la presión porque te gusta, eso es éxito para uno. Si tú lo haces por hacer o para ganar dinero, entonces no lo es. Es lograr hacer lo que te gusta.

Algo más

Color favorito: Morado

Signo zodiacal: Cáncer

Programas favoritos: Grey's Anatomy, Emergencias Bizarras

Frase: «Con fe todo se puede»

Estudios: Mantenimiento de Maquinaria Pesada (Tecsup), Administración de Empresas (UPC) y en curso el MBA Gerencia Internacional (Centrum Católica)

Cuidado personal: Trata de comer saludable y balanceado.

Agradecimientos: Maquillaje: Caty Ordóñez, CEO de Pixie MakeUp, www.facebook.com/PixieBrides; Tecsup, www.tecsup.edu.pe; Komatsu – Mitsui Maquinarias Perú S. A., www.kmmp.com.pe

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