Lorena Salmón: "Fashionleaks: No todo lo que es oro brilla"

Celebramos una tendencia que pretende revolucionar nuestro sistema de creencias: nadie es perfecto

Lorena Salmón: "Fashionleaks: No todo lo que es oro brilla"

 

Hace un mes, Julia Roberts, cansada de la tiranía de la industria de la belleza y de la moda, colgó en su cuenta de Instagram una foto suya sin maquillaje. La acompañó con una línea de Beyoncé: «la perfección es una enfermedad de la nación». Suscribo, añadiendo que es una epidemia global que no hace diferencia entre países, lenguas, razas o religiones.

Días después, Selena Gomez aparecía en el show de Ellen De Generes contando haber sufrido bullying hacía unos meses cuando subió de peso y, a pesar de ello, siguió compartiendo con sus seguidores fotos de su día a día. La cantante tuvo que ir a terapia para sobrellevar las críticas, que incluyeron gritos del estilo: «¡Estás gorda!». 
Pongo como ejemplo personajes así de mediáticos para dejar claro que esta enfermedad (esa presión de la perfección) no le es ajena a nadie. 

Ni qué decir de mí, que mientras me exponía colgando fotos mías en mi blog de moda recibía comentarios de lo más hirientes y desagradables –eres un pescado muerto, palo seco, una tía que no parece de su edad–; todo en alusión a cómo me veían: o demasiado flaca o muy arrugada. 

Pues, frente a esta locura, donde los estándares de belleza exigen un rostro siempre limpio de acné y sin arrugas, y un cuerpo libre de grasas y con las imposibles medidas de una Barbie, celebramos una tendencia que pretende revolucionar nuestro sistema de creencias: nadie es perfecto. Ni Chiara Ferragni –la fashion blogger más famosa del mundo–, ni cualesquiera de las celebridades que tanto siguen en Instagram.

Fashionleaks es el  término que se utiliza para nombrar la filtración de  imágenes sin retocar y me alegra que exista. Beyoncé fue uno de los primeros personajes expuestos, cuando se revelaron sus fotos sin retocar para una campaña de L’Oréal. En las imágenes se puede ver a la cantante con granos e imperfecciones en el cutis como cualquier mujer.  Ni qué decir de las fotos que conmocionaron Internet porque mostraban a Cindy Crawford tal y como una mujer de su edad se ve en ropa interior: con imperfecciones.

Y las mujeres no son las únicas: ¿recuerdan los anuncios en ropa interior de Justin Bieber? Las fotos sin Photoshop también salieron a la luz, demostrando a un joven menos agraciado por la naturaleza de lo que Calvin Klein nos quiso vender. 

¿Por qué esto es importante en la actualidad? Porque tenemos una generación que sigue a personajes públicos solo por su apariencia o estilo de vida, y tratan de emular este estilo de vida o apariencia sin preguntarse siquiera si lo que  miran en Internet es real. Porque la imagen -sin importar cuán retocada esté- es más poderosa que el talento, la personalidad y los logros de dicho personaje.

La verdad aunque rompa la fantasía de la estética es que nadie -ni con todo el dinero, belleza, fama del mundo-  es perfecto. Así que la próxima vez que se vean al espejo y se sientan poco a gusto, pellízquense. Esos somos: seres humanos. 

 

 

 

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