Lorena Salmón: "Me ahogo"

Lima ha decidido ponerse caliente. Acostúmbrate, piensa que mientras más sudas, más te desintoxicas

Lorena Salmón: "Me ahogo"

Este domingo termina una semana de calor intenso que nos ha llevado a una situación crítica. Ya no soportamos más esta temperatura. A pesar del deseo colectivo y unánime de la mayoría en esta ciudad (que cese el calor), Lima ha decidido ponerse caliente, como dirían mis amigos hipsters: con todo.

Yo, que como ecológica ciudadana caminaba diario hacia el yoga, he decidido que no puedo más: he tenido que elegir entre mi contribución con el medio ambiente y mi integridad. Ahora voy en carro. Lo veo como un asunto de supervivencia.

Todo este mes he estado haciendo un profesorado de yoga así que mi dilema de qué ponerme se ha resuelto con pantaloncillos y tops. Nada más. Hace rato perdí el pudor en clase: me encanta que la necesidad (y la necesidad atmosférica) obligue a las demás damiselas a quitarse el polo también. Nadie mira a nadie y si lo hace, el comentario más pertinente es el silencio absoluto.

Pero, ¿qué pasa con el resto que no está en estas clases ni tiene el permiso de desvestirse porque le molesta el sudor? ¿Qué haces si mentalmente ya estabas preparada para otoño? ¿Cómo sobrevivir sin pecar, como diría mi padre, de impúdica, sobre todo si el Senahmi advirtió 31 grados como temperatura máxima para estos días.

Acostúmbrate al sudor. Digamos que da vergüenza un cuerpo que transpira, pero sé feliz pensando que mientras más sudas, más te desintoxicas. Eso sí, no te equivoques, la transpiración es buena para una mas no para el resto. ¿Tienes que ir a una oficina? ¿O a algún lugar cuyas reglas de vestimenta te impidan sentirte cómoda y fresca? Hay blusas sin mangas o polos formales que te darán la ventilación que necesitas. Las faldas midi (aquellas que sobrepasan la rodilla) son una opción ideal si no soportas el calor de un pantalón. Y, por favor, recuerda que el vestido es la opción por excelencia si necesitas seguir códigos de vestimenta formales. Además, puedes ponerte práctica (todo vale) y escoger una combinación o fórmula ganadora: una misma falda con diferentes tipos de polos básicos o, ¿por qué no? El mismo modelo de vestido cómodo en otros estampados. Ya Kate Middleton nos ha enseñado que no pasa nada si repites outfit.

Otra cosa que puedes hacer es no juzgar al resto por su ropa. El otro día compartí una campaña inglesa increíble sobre cómo estamos acostumbrados a juzgar a una mujer por cómo está vestida: mientras más corta o ligera la ropa, perdonen la crudeza, más puta se la considera. Y no, no me cansaré de repetir hasta el cansancio: ve más allá de las apariencias. Sobre todo, deshazte de los prejuicios. Con temperaturas así, es más que suficiente pedirle al prójimo que esté fresco sin faltar el respeto a la sensibilidad del resto. Por supuesto, no puedes salir calata porque hay reglas mínimas de convivencia en esta sociedad. Aquí estamos hablando de condiciones casi inhumanas de calor; así que relájate, y preocúpate solo de tus poros.

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