Del abandono al amor de familia

Una vez quemada y famélica, hoy la dulce Pipa vive en una casa cuyo espacio es tan amplio y cálido como su nueva familia

Del abandono al amor de familia

Para cada uno de los De Aubeyzon Peirano, Pipa es la pieza que completa su familia.

 

Por Andrea Carrión / WUF

¿Cómo describir a Pipa? A simple vista es, claramente, una perrita de raza mixta que le encanta estar con gente y jugar con su pelota. Para quienes la conocen de cerca, su hermosa personalidad conquistaría hasta al más escéptico.

“Es tan linda, una dama, es toda delicadita. Eso sí, es quisquillosa… las galletitas de premio ni las quiere ver, pero cuando está en la cocina le encanta robarse la comida del plato”, dice Rosamaría Peirano. “Y pensar que estuvo tan mal…”, agrega mientras la acaricia.

Pipa fue una de tantos perritos que pasan sus días deambulando por las calles, exponiéndose al maltrato e indiferencia de la gente, o corriendo el riesgo de ser atropellados. Pero algunos meses atrás esta perrita se convirtió en la afortunada elegida luego de que rescatistas de la asociación sin fines de lucro Voz Animal la recogieran y la llevaran a su albergue. La habían encontrado caminando sola completamente desnutrida y con un serio problema en la piel que parecía haber sido provocado por agua hirviendo. Cuidaron de ella y la bautizaron Marina.

Afortundamente, los animales tienen la virtud de vivir en el presente y Marina -hoy Pipa- no es la excepción. Durante nuestra visita a la casa de la familia De Aubeyzon Peirano, encontramos a una perrita de 1 año y 8 meses cargada de cariño y energía. Los metros cuadrados de verde jardín que hoy comparte con su ‘hermanastra’ Mona distan mucho del terral en el que casi muere.

La nueva familia humana de Pipa ya llevaba tiempo madurando la idea de adoptar un perro. Antes de la hermosa Labrador Mona, habían tenido otra Labrador llamada Trufa y querían darle compañía, pero Trufa se fue antes de encontrar lo que buscaban. Al morir Trufa, un amigo de la familia les regaló a Mona y fue así que llegó la oportunidad de darle una ‘hermana’, el único requisito era que no fuera muy joven pues la idea era tranquilizar a Mona.

“Yo ya había estado averiguando en varios sitios para adoptar una perrita, pero no me daban nada concreto y en eso María Fe, mi hija, sugirió la pagina de WUF. Ahí vimos varias fotos y videos, y nos pareció genial porque uno también quiere verlos en acción, no vas a adoptar a ciegas no más”, comenta Rosamaría.

No pasó mucho tiempo. Pipa se adelantó a Papá Noel y una semana antes de Navidad, parte de la familia la recogió de una veterinaria en Jesús María donde suele hacer sus entregas WUF, una asociación sin fines de lucro que promueve la adopción segura de perros a través de www.wuf.pe

La primera semana fue de reconocimiento y de habituarse a su nueva familia, especialmente a Mona. A los tres días ya jugaban juntas y pocos días después Pipa ya se subía en las camas y ladraba cuando se acercaba la hora del paseo, algo que sigue haciendo.

Todos coinciden en que Pipa es más “mosca” que todos los perros que han tenido antes, coinciden también en que la decisión de adoptarla fue muy acertada.

“Ves a tanto perrito abandonado que te da pena y te motiva a ayudar. Y no nos interesa que sea de raza pura. Tal vez sí me gusta que sea bonito, pero que tenga papeles o pedigrí, nunca nos ha importado. Pipa es tan linda, en poco tiempo nos ha dado un montón de razones para saber que hicimos lo correcto”, señala Rosamaría.

A su lado Carlos, su esposo, asiente con ganas. No solo porque Mona está más tranquila que antes o porque él está contento de tener una perrita que lo siga y le llene la cara de 'besos' (lamidas) sin problema, sino también porque su esposa está más feliz.

“Mona y Pipa ayudan mucho a Rosamaría, como pasa bastantes horas sola en la casa, entonces están todo el tiempo juntas. El humor le ha mejorado mucho, llego del trabajo y la encuentro alegre, le encanta contarme las anécdotas del día con Mona y Pipa”, comenta Carlos.

Rosamaría lo mira y sonríe.

“A ellos (los perros) no les importa si tu casa es grande, chica o lo que sea, ellos solo buscan cariño y cuidado, y se adaptan a cualquier sitio. Yo recomiendo la adopción porque más es la felicidad que te trae el perrito, que lo que uno le pueda dar a éste”, agrega Rosamaría.

 

andrea@wuf.pe