Una voz de consciencia y esperanza

Jóvenes impulsores del respeto a los animales y la adopción de mascotas, Voz Animal ha encontrado hogar a más de 400 perros

Una voz de consciencia y esperanza

Frances Wakeham, Sandra Mendieta y Anais Anaya promueven la compasión, la educación y el respeto con Voz Animal.

 

Por Andrea Carrión / WUF

A primera vista, se trata de un perrito perfectamente saludable. Su nombre es Pepelucho. Al acercarnos, mueve la colita y muestra sus tiernos ojos, algo que semanas atrás no podía hacer debido al inmenso tumor que cubría más de la mitad de su cara.

Hoy este macho de raza indefinida está sano y seguro, al igual que muchos perros que han pasado por todo tipo de maltrato y negligencia y que hoy, gracias las manos de quienes dirigen y apoyan a Voz Animal, pueden aspirar a una vida feliz.

Ubicado en plena zona industrial de Chilca, el albergue de esta asociación civil sin fines de lucro da hogar a 63 perros. Las actividades aquí son intensas y desconocen por completo los fines de semana y los feriados. Solo basta con preguntarle a David Nube, encargado del cuidado de los perros.

“Todos mis días arrancan a las 6 de la mañana, la hora del alimento. Los perros me pasan la voz a ladridos. Arranca uno y luego se suma el resto. Y ya pues, caballero, a levantarse”, comenta David. “Y es gracioso porque hay uno que lidera, se llama Machín. Él no deja que nadie se acerque a la puerta del cuarto donde está la comida, los demás lo quieren mover pero él nada, siempre es el primero en entrar y comer”.

Cuando no está repartiendo porciones de comida donada, David está viendo qué perro necesita de medicinas o cuidado especial, y cuando termina con esa tarea, agarra escobillón y empieza a limpiar cada rincón del albergue. Una vez que termina con todo esto, David le dedica tiempo a cada perro; a ver si hay alguno que necesita de atención especial, si es que hay otro que deba prepararse para ir con una nueva familia, si de pronto hay alguno que esté dando problemas y que deba ser reubicado o algo fundamental, ver a quién le toca ir de paseo.

“A pesar de que aquí están bien cuidados y que tienen un espacio grande para moverse, correr y jugar, es importante que salgan a la calle y que vean otros espacios para distraerse y así poder liberar estrés. Así están más pacíficos y sociables, y cuando viene visita, ellos están tranquilos”, explica David.

Las cosas funcionan como un reloj en este albergue; están muy bien organizados y hay más movimiento que nunca, pero no siempre fue así.

 

Manos a la obra

Durante muchos años, Anais Anaya y Sandra Mendieta recogieron perros y gatos abandonados en las calles de Lima. Desde que tuvo uso de razón, Sandra había visto a su madre rescatar animales y cuidarlos en casa, mientras que Anais hacía lo mismo por su lado. Pero en el 2006, ambas resolvieron que unidas podrían obtener mejores resultados y obtuvieron un terreno donado.

Todo parecía resuelto, pero las dos solas no se daban a basto. Las necesidades de los animales se multiplicaban pues además de alimentarlos y curarlos, había que desparasitarlos, limpiarlos de pulgas y garrapatas, bañarlos, esterilizarlos, educarlos y buscarles un hogar. Encima de todo, el terreno no funcionó. Felizmente, los padres de Anais salieron al rescate con un terreno, el que conservan hasta la fecha.

Fue recién en el 2013 cuando Anais y Sandra fundaron Voz Animal junto a una tercera aliada, Frances Wakeham. En tres años han logrado dar en adopción a unos 435 perros gatos, así como esterilizar a cerca de 1,700.

“Me uní porque hay muy pocas personas involucradas en el tema y, en muchos casos, la ayuda es interesada. Además buscamos crear consciencia y evitar que más adelante siga ocurriendo este problema”, comenta Frances. “Si ves la situación actual en nuestro país, si ves el abandono, los casos que nosotros vemos, las enfermedades que hay, el desinterés de las personas… de verdad que hay mucho por hacer. Simplemente comunicando a las personas y exponiendo los casos de una manera transparente, creo que podemos ayudar mucho”.

La crudeza de los casos que Anais, Sandra, Frances, David y su equipo de voluntarios han visto no han hecho otra cosa que potenciar sus ganas de ayudar.

Todos tienen presente casos como el de Angelita, quien llegó al albergue tan desnutrida que se podía contar sus costillas. O el caso de Pirata, una perrita tuerta que fue recogida mojada y miedosa junto a sus crías enfermas en un parque de Los Olivos. O el de Ñusta, a quien rescataron de Gamarra desnutrida, con pulgas y sarna. Y cómo olvidar el del perrito que encontraron durante una campaña de esterilización.

“Estaba caminando solo y tenía puesta una ropita. Se la jalé y dije ‘Éste se va con nosotros’. Caminaba muy mal y tenía úlceras en distintas partes del cuerpo, como quemaduras, o como si perros más grandes le hubieran sacado pedacitos de carne. Ese caso fue muy fuerte. Lo llevamos a Lima y, eventualmente, murió. Nos dijeron que lo más probable era que lo hubieran tirado a la basura para que se queme. Si alguien se hubiera interesado antes por ese perro, estaría vivo. Con esas cosas tenemos que lidiar”, agrega Frances.

Respeto, derecho de todos

Además de estar en primera fila dispuestos a ayudar animalitos en estado de emergencia, esta asociación también usa su voz para educar y abogar por sus derechos.

Recientemente, la promulgación de la Ley de Protección y Bienestar Animal (Ley #30407) fue recibida con gran alegría por miles de personas. Voz Animal no fue la excepción.

“Es una excelente iniciativa y un primer paso que ya otros países de Latino América han tomado. Espero que con el tiempo vayan modificándola más a favor de todos los animales (silvestres y domésticos) y que por supuesto se ejecute sin opción a ‘peros’, ya que lamentablemente la educación en nuestro país en general no es buena y la mayoría ve a los animales como objetos y no como seres vivos. Esto es algo que nosotros tratamos de cambiar a través de material educativo y que el gobierno debería de enfocarse en cambiar también”, señala Anais.

Además de encargarse del albergue, de las adopciones, de las campañas de esterilización y de la recaudación de fondos a través de donaciones y venta de polos, libretas, calcomanías y chocolates orgánicos, Voz Animal también cuenta con grupos de voluntarios, que son estudiantes en su mayoría.

“Desde que van voluntarios, muchos perros que antes eran tímidos e inseguros han mejorado en su carácter, y los que eran territoriales, han mejorado mucho su actitud y ya no se pelean. Por otro lado, los perros que estaban estresados han mejorado en su comportamiento y han dejado de ser destructores”, señala Sandra.

Se ha visto un interés exponencial en el último año, a lo que se ha sumado el apoyo de plataformas digitales como WUF, la que promueve la adopción segura de perros a través de www.wuf.pe

Así como lo han hecho otras asociaciones y albergues para perros y gatos como Vida Digna y Salma, Voz Animal también coincide en que cada vez hay más consciencia respecto a la importancia de respetar los derechos del animal y de adoptar en lugar de comprar.

La misión de Voz Animal es rescatar, curar, esterilizar y dar en adopción, y quienes no tienen suerte de encontrar una familia, hacen del albergue su hogar permanente.

“Quienes hacemos esto es porque tenemos un cariño especial hacia los animales”, comenta David. “Implica tolerar el ruido, pues los perros no son como gatos o caballos, su característica es ladrar y cuando ladran todos, imagínese. Para mi sus ladridos ya son como un canto. También implica estar sucio todos los días, pero luego te bañas, te refrescas y ya. En compensación a eso, hay momentos en que nos dan tanto cariño. Es como tener 60 hijos, es muy bonito y gratificante. En principio, estamos acá para cuidar de ellos, pero ellos terminan cuidando de nosotros”, agrega.

 

andrea@wuf.pe


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