Con amor e ingenio estas perritas lograron caminar

Khaleesi y Fresca son prueba suficiente de que se puede reemplazar el sacrifico por juicio, honestidad, paciencia y voluntad

Con amor e ingenio estas perritas lograron caminar

Khaleesi, de 1 año, y Fresca, de 12 años, comparten una increíble historia de rehabilitación.

 

Por Andrea Carrión / WUF

La historia se repite una y otra vez: llega una persona a una clínica veterinaria con un animal en brazos para pedirle a los médicos que lo pongan a dormir pues, según creen, no hay nada más que hacer.

Fresca y Khaleesi son dos buenos ejemplos de que tenemos que tener cuidado con la palabra ‘imposible’.

Hace poco tiempo el médico veterinario Omar Cavero recibió a una perrita de 12 años de edad que había sido rescatada por un extranjero que entonces vivía en Lima. Inicialmente llegó con un problema en el esófago, el cual fue tratado con cirugía. Una vez curada se pensó en buscarle una familia que la adoptara, pero surgió otro problema en la columna que le impedía caminar con normalidad y le producía mucho dolor.

Para entonces el rescatista ya se había encariñado con ella.

“Me dijo ‘No la puedo dejar sufrir’ y le planteé dos opciones: dormirla u operarla. Decidimos ‘tirarnos a la piscina’ todos y 8 días después de la cirugía, Fresca caminaba muy bien. Normalmente un perro de esa edad demora de 3 a 6 meses”, comenta Cavero, de la Clínica Veterinaria Cavero.

Puedes ver la historia en este video.

Khaleesi

Con Khaleesi la orden inicial fue más cruda, su dueño original la había llevado a la clínica con la intención de que la pusieran a dormir. Apenas tenía 35 días de vida, sus hermanitos estaban perfectos, pero ella había nacido con las patitas traseras desarticuladas y abiertas, algo que se conoce como el Síndrome perro nadador.

La pequeña Bulldog Francés, al querer caminar se arrastraba sobre sus heces y su orina. Al no poder andar bien, también empezó a tener heridas en la ingle y a desarrollar una mala postura.

“En lugar de sacrificarla, la adopté y empezamos con la rehabilitación”, recuerda Cavero. “En 15 días mejoró un 40%. Con hidroterapia 4 veces al día, 3 veces por semana siguió mejorando y 2 meses después la perrita ya estaba al 80%. Ha pasado poco más de un año y nadie cree que ella nació con ese síndrome, es una bala”, explica Cavero.

El video a continuación narra la historia paso a paso.

 

Cavero es consciente de que no todas las personas tienen la posibilidad, tanto de tiempo como de dinero, para lidiar con situaciones como las de Fresca y Khaleesi, pero asegura que con creatividad, voluntad y disciplina no hay imposibles.

“Se encuentra la manera. Lo que hicimos fue costo casi cero. Con Khaleesi usamos retazos de madera y tornillos para armar un anden pequeño, colocamos javas de huevos como superficie rugosa para que se le hiciera fácil caminar, improvisamos un centro de hidroterapia con un balde de 30 soles y dos arneses simples, y lo demás fue paciencia, ingenio y buen humor. Ahora, aquí lo importante fue tener el conocimiento”, comenta Cavero. “El día de mañana que venga una persona de bajos recursos, se le puede asesorar con un entrenamiento para que ellos hagan el proceso en casa y los vamos monitoreando”.

Para muchos veterinarios sacrificar al animal es el último recurso. Claro que en muchas ocasiones sacarlo adelante es un salto de fe, pero con el compromiso de ambas partes, especialista y dueño, la solución siempre es más clara.

Eso sí, cuidado con quienes arrojan falsas promesas. Para detectarlas, es importante pedir dos y hasta tres opiniones a expertos recomendados por familiares y/o amigos.

“La medicina veterinaria en el Perú es espectacular, para tirar la toalla tiene que ser el último recurso, después de una interconsulta con varios veterinarios que digan ‘No hay nada que hacer’”, dice Cavero. “Lamentablemente, a veces la veterinaria es un negocio, no siempre, pero pasa. El peruano es muy ‘todista’, todo quiere hacer, cuando deberíamos de empezar a separarnos por especialidades”.