No están tan solos como parece

Pese a la falta de dinero y penalización, Misicha lucha para evitar que más gatos sean abandonados en Parque Universitario

No están tan solos como parece

Los miembros de la asociación Misicha llegan cada día al Parque Universitario para alimentar a más de 100 gatos desamparados.

 

Por Andrea Carrión / WUF

Hace poco Carolina Atalaya se topó cara a cara con el más perfecto descaro. Había llegado temprano al Parque Universitario para alimentar a los gatos que han hecho de este lugar su hogar temporal, cuando de pronto vio lo que tantas veces había escuchado.

“Se aparece un señor preguntando dónde vendían comida para gatos mientras su esposa marcaba a tres gatitos con esmalte rojo en su cabecita. Me quedé mirándola sin entender bien lo que hacía, hasta que me di cuenta de que los estaba abandonando, ¡en mi cara! Le dije que hay una ley que prohíbe abandonar animales y le expliqué que lo que estaba haciendo califica como maltrato. Me dijo que no lo sabía. Su esposo me acusó de malcriada y me empezó a grabar con su celular, se había sentido agredido porque le estaba diciendo la verdad. El señor no paró hasta decirme que me fuera a mi casa a cocinar. Les dije ‘esos gatos se los llevan’ y la señora me dijo que igual los dejaba, que regresaría a alimentarlos. Y sin más, los dejó y no volvió”, cuenta Carolina.

Historias similares a ésta son las que han sobrepoblado este hermoso parque con más de un centenar de gatitos que no entienden por qué nadie los quiere tener en casa.

Afortunadamente, tan abandonados no están.

Cansada de sufrir de lejos la indigencia de estos animales, a fines del 2013 la señora Glenda de la Cruz se juntó con otros amantes de los gatos y fundó Misicha, un grupo que a la fecha ha cambiado varias veces de integrantes, pero cuya misión sigue intacta: minimizar la cantidad de gatos abandonados en el Parque Universitario a través de adopciones responsables y esterilizaciones masivas.

Brigitte Díaz es quien hoy en día preside las operaciones de este grupo que desde diciembre del 2015 es una asociación sin fines de lucro legalmente constituida e integrada por cuatro directoras y cerca de 20 voluntarios.

Todas las noches de la semana al menos un miembro llega al parque con bolsas de alimento balanceado para alimentar, con platitos en mano, a gatos que se reparten entre las zonas norte, centro y sur del parque.

Eso no es todo. Además atienden a una guardería, la que durante nuestra visita albergaba a cerca de 60 gatos de semanas o pocos meses de nacidos.

“Como ven que los alimentamos, la gente abandona a sus gatos aquí. Creen que éste es un hotel 5 estrellas para gatos y está muy lejos de serlo. Hay gente que te dice en tu cara ‘Acá alimentan a los gatos, ¿no? Ya, mañana traigo a los míos’, y efectivamente te los traen”, dice Brigitte Díaz, abogada de profesión y directora de Misicha desde octubre del 2015.

Aquí los retos son tan grandes como las frustraciones. Además de costear comida, cuidados médicos, emergencias, campañas de sensibilización y de esterilización, Misicha debe de lidiar con reveses de personas que alguna vez prometieron apoyar la causa.

“Por ejemplo, supimos de una señora que pasaba su latita, supuestamente, para recaudar fondos para los gatos. Ella normalmente donaba una bolsa de comida de 50 soles, pero un día notamos que en la lata recibía hasta 200 soles diarios a costa del nombre de la organización”, cuenta Brigitte.

Otro caso que contrarresta el objetivo de esta asociación es la de una persona que, al parecer, estuvo haciendo negocio con carne de gato.

“En nuestra página de Facebook hay un teléfono y recibí una llamada anónima denunciando con nombre y apellido que cierta persona que era parte de la gestión de Misicha anterior a la nuestra, está involucrada en una mafia de tráfico de carne de gatos que se mueve del Parque Universitario a una fábrica de embutidos clandestina en Huachipa. Lo dijo con todos los detalles. El señor que hizo la denuncia se identificó con nombre y apellido, y dijo pertenecer a un grupo animalista, el que sí existe. Agregó que la denuncia está a nivel fiscalía”, detalló Brigitte.

Y por si fuera poco, en febrero del 2015 aparecieron varios gatos muertos en el parque y el Servicio de Parques de Lima (Serpar) debió negar la existencia de una política de exteriminio.

A esto se sumó rumores de roces entre Serpar y Misicha. Hoy ambos entienden que trabajar juntos es la mejor receta.

“Somos conscientes de que si el parque lo regenta una administradora que depende de Serpar, entonces lo mejor es trabajar en forma coordinada con ellos y es lo que hacemos ahora”, asegura Marcia Rodríguez, miembro de la directiva de Misicha.

Gladys Ruiz Pacheco, administradora del Parque Universitario –uno de los 18 parques que tiene Serpar a su cargo -, señaló a WUF que desde el 2015 se han realizado unas 60 esterilizaciones en coordinación con Misicha. Otra actividad que realizan son campañas de adopción.

Según Ruiz Pacheco, desde que entró la gestión del nuevo gobierno del alcalde Luis Castañeda Lossio, el número de gatos en este parque ha disminuido de aproximadamente 150 gatos, a unos 60 gatos. Esta cifra no concuerda con el número de gatos que vimos durante nuestra visita.

Según Misicha, la población actual de gatos adultos bordea los 100 y a eso se suman los más pequeños. Con las campañas de adopción logran colocar un promedio de 60 gatos mensuales, pero la demanda es menor que la oferta, por decirlo de algún modo.

“Así como se llevan gatos, llegan gatos”, señala Brigitte. “Aquí encontramos gatitos aún con cordón umbilical colgando, hembras sin crías y con las tetitas llenas de leche, lo que nos deja pensando en qué hicieron con las crías, ¿las ahogaron? ¿las tiraron a la basura? ¿O a la pista? Más que adopciones –que son fundamentales-, necesitamos que la gente se sensibilice, y que esterilicen porque muchas de las crías son procreadas en el mismo parque. Ahorita tenemos como cinco panzonas”.

“Lamentablemente, hay gente que piensa que puede dejar al gato en el parque cuando no lo puede tener en casa y así no es”, advirtió Ruiz Pacheco. “Queremos evitar el abandono y para ello se han estado realizando esterilizaciones con nuestros médicos veterinarios, con los médicos de Misicha y en coordinación con la Gerencia de Salud de la Municipalidad de Lima”.

Si bien Serpar, ocasionalmente colabora con comida y con asistencia médica, aún no existe un presupuesto destinado a lidiar con las consecuencias que ocasiona el abandono de estos animales.

“Sería ideal tener presupuesto para los gatos, pero aún no está escrito”, dijo Ruiz Pacheco.

Otro de los mayores problemas es la falta de fiscalización en torno al tema. Ruiz Pacheco recordó que ya existe la Ley contra el maltrato animal e indicó que con la gerencia de salud de la Municipalidad de Lima ya se está viendo de aprobar la penalización para quienes abandonen animales. Agregó que se está evaluando colocar cámaras de seguridad.

¿Qué sucedería, entonces, con los gatitos no deseados?

“Los dejan tirados en la basura. Yo misma encontré a mi gatita en un basurero. Habían cuatro gatitos, los rescatamos y me quedé con una”, dijo Ruiz Pacheco.

“El Parque Universitarios no es el único lugar donde se abandonan gatos. Esto es ya parte de la cultura de la gente y parte de la solución pasa por sensibilizar e inculcar responsabilidad en los colegios y las familias”.

Finalmente, la meta es común: reducir el numero de gatos de una manera responsable. Para Misicha, el objetivo mayor es que los gatos estén bien, ya lo dice su lema, “Todo sea por los gatitos”.

EL DATO

Cada sábado y domingo de 3 a 6pm se llevana  cabo campañas de adopción responsable y de sensibilización, en donde se ofrece información sobre el cuidado de los gatos.

*Si deseas más información, puedes comunicarte al 954778917 o ingresar aquí.