No más perros callejeros en Holanda

Una misión que parece imposible en el resto del mundo se habría cumplido en este país con educación, acción y penalización

No más perros callejeros en Holanda

Con los años, la mentalidad en la población holandesa ha cambiado y hoy los animales son vistos como criaturas capaces de sentir y de sufrir.

 

En las últimas semanas han circulado por redes sociales varios artículos haciendo eco de un informe que explica cómo hizo un país como Holanda para erradicar el número de perros desamparados en sus calles. 

Dicha información salió de un informe publicado en el 2012 por la iniciativa holandesa Dog Research en conjunto con la plataforma Stray Animal Foundation Platform, avocada a ayudar organizaciones que velan por el bienestar de los animales en distintas partes del mundo.

Una de las principales herramientas que ambas entidades utilizan para crear conciencia es la comunicación y en esta ocasión lo hacen a través de este reporte titulado “¿Cómo se convirtió Holanda en un país libre de perros callejeros?”, cuyo objetivo central es compartir su experiencia y contagiar a otras sociedades.

Liderada por Isabelle Sternheim, esta investigación explica que este cambio no se dio de la noche a la mañana. Fueron necesarios algunos pilares para que sucediera, como:

-La creación e implementación de leyes y sanciones a quienes abandonaran y/o maltrataran animales.

-Campañas masivas de esterilización y castración.

-Impuestos de aproximadamente 16,750 euros por maltratar o no cuidar bien a su animal.

-Hasta 3 años de cárcel por maltratar o no cuidar bien a su animal.

-Educación y campañas de concientización a nivel nacional.

Claro que para entender cómo se llegó aquí, el informe comparte algunos datos históricos, como el que alrededor del año 1800 casi todos los hogares en Holanda tenían un perro. Las familias de élite tenían perros de raza pues simbolizaban estatus -como sucede en la actualidad-, mientras que los estratos más populares de la sociedad tenían perros mestizos en casa. En ambos casos muchos perros andaban libres por la ciudad y eso contribuyó a que se reprodujeran indiscriminadamente y que, por ende, esta población se multiplicara y que demasiados fueran puestos en la calle.

En el Siglo XIX, el gobierno holandés, para controlar el número de perros por familia, comenzó a cobrar impuestos, lo cual puso a más perros en la calle. Fue aquí que surgieron albergues, asociaciones de protección animal, leyes para penalizar el maltrato y campañas que han buscado –y buscan- crean conciencia sobre la importancia de tomar responsabilidad sobre el cuidado de nuestras mascotas. Lo han hecho educando, ofreciendo refugio a perros desamparados y luchando para proteger sus derechos.

Otro factor que ha contribuido con la forma en que esta población ve a los perros es el control de la natalidad que se dio en los años 60. Las familias se redujeron en tamaño y por ende había más tiempo para dedicarle a las mascotas. Paralelamente, la píldora anticonceptiva sentó las bases para fortalecer la idea de esterilizarlas, uno de los métodos más eficaces para reducir y controlar la sobrepoblación de animales callejeros.

Holanda es uno de los pocos países en el mundo que cuenta con un partido político en su parlamento cuya prioridad es mejorar la calidad de vida de los animales. Éste es un país pequeño que siempre ha tenido que interactuar con gente de otras culturas. Esto ha contribuido a crear una cultura de observación, empatía y tolerancia con el prójimo, siendo los animales y su bienestar de los principales beneficiados con esta forma de pensar y actuar.

Al final, el tiempo fue la pieza determinante en la erradicación de perros callejeros en los Países Bajos, y claro, el trabajo en equipo. Hoy en día, de encontrase un perro en la calle, basta con llamar a una de las asociaciones responsables para recogerlo, darle albergue temporal y buscarle un hogar permanente.

 

Con los años, la mentalidad en la población holandesa ha cambiado y hoy los animales son vistos como criaturas capaces de sentir y de sufrir. Por eso parte del esfuerzo está enfocado en enseñarle a los niños desde pequeños cómo interactuar responsable y humanamente con todos los animales.