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“No somos un almacén de animales”

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La médico veterinario Milagros Osorio debe de lidiar casi a diario con la negligencia de personas que abandonan a sus mascotas.

 

Por Andrea Carrión / WUF

Las historias son interminables, pero Milagros Osorio recuerda una con tanta nostalgia que le empaña los ojos.

Osorio apenas había tomado el cargo de médico veterinario jefe del consultorio preventivo de mascotas de la Municipalidad de San Borja y un caso la agarró en frío. Se trataba de una perrita que ella y sus colegas encontraron abandonada en una calle del distrito. Su cuerpo parecía una radiografía de lo flaquito que estaba, tenía heridas debido a las infecciones en su piel y encima estaba rodeada de seis cachorritos igual de desnutridos.

Laika, como se le bautizó a esta perrita, tuvo un final feliz; respondió al tratamiento, sus cachorritos fueron adoptados y el pasado 20 de marzo –a casi un año de ser rescatada- consiguió una familia que la quiere bien.

Otros perritos como Doly y Patrick, que fueron rescatados en situación de emergencia, también tuvieron la suerte de encontrar familias adoptivas.

Lamentablemente, éste no es el caso de todos los animales que llegan a manos de Osorio y su equipo, pero con trabajo y esfuerzo están logrando hacer una diferencia en la vida de decenas de animales.

A diferencia de casi todos los municipios del Perú, San Borja sí cuenta con un ambiente que sirve para darle un respiro a muchos perros que son abandonados a su suerte. En realidad se trata de un hogar temporal llamado Qhuyay Wasi (hogar de amor), creado hace unos 4 años. Aquí hay espacio para un máximo de 25 perros y según pudimos ver durante una reciente visita, pese a estar a su máxima capacidad, los animales están en muy buenas condiciones.

A primera vista, notamos que el espacio es reducido, habiendo un promedio de dos perros por canil. Pero al ver el espacio verde y amplio que tienen al lado y saber que estos animales pasan la mayor de parte de su día al aire libre, entendemos que pese a los recursos limitados, el equipo de mascotas hace lo mejor que puede por ofrecerle a estos perros un techo, buen alimento, atención médica, esparcimiento y, en la medida de lo posible, juego y cariño.

“Siempre y cuando tengamos espacio, recogemos a los perritos abandonados de San Borja y los llevamos al albergue. Algunos son animales en buen estado, solo que no tienen hogar porque sus antiguos dueños les abrieron la puerta y los dejaron ir. También encontramos perros en muy mal estado; con virus, enfermedades a la piel, atropellados, desnutridos, agonizando... Hemos recogido todo tipo de animalitos y les brindamos toda la ayuda médica posible, además de comida y alojamiento. Una vez que se recuperan, se difunde su adopción”, comenta Osorio.

Como en todo albergue temporal de animales, lograr que todos sus residentes estén en buen estado y aptos para ser adoptados es una tarea inmensa que implica superar varios retos. Aunque uno de los mayores desafíos que deben de enfrentar los encargados es lidiar con aquellas personas que creen que albergue es sinónimo de buzón.

San Borja no es la excepción. Sucede con lamentable frecuencia que aparecen cajas con cachorros agonizantes en pleno parque o perros que fueron dejados durante la madrugada amarrados frente a la clínica. Varios gatos también han sido -y son- abandonados aquí, algo que está prohibido por ley.

“Lidiamos con esto todo el tiempo. Lamentablemente, no todas las personas tienen el mismo grado de cultura y responsabilidad. La mayoría sí reconoce y valora el trabajo que hacemos aquí y nos apoyan, pero otros no entienden cuando les decimos que no hay espacio para otro perro. Responden argumentando ‘pero es solo un perro’, se molestan y hasta amenazan con llamar a la prensa. Creen que somos un almacén de animales, no entienden que ya estamos saturados”, agrega Osorio.

El lado amable

Para contrarrestar la sobrecarga de animales, San Borja realiza campañas de adopción en la Esquina de la mascota, un espacio ubicado frente al Pentagonito. Desde que Osorio asumió el cargo, unos 30 perros han encontrado hogar. La doctora aclara que la historia no se cierra el día de la adopción, igual hay que hacer el seguimiento pues se ha visto casos de tenencia irresponsable. Felizmente la mayoría de animales caen en buenas manos y se convierten en mascotas sanas y felices.

Uno de estos casos es el de Sparkie, un perrito de 9 meses de edad que fue abandonado con sus tres hermanitos en una calle de San Borja. Hace 8 meses, en una campaña de adopción de la municipalidad, Sparkie encontró familia. Carmen Otayza, su nueva mamá, explica cómo.

“Mi hija de 9 años me había estado pidiendo adoptar un perrito pues no le gustaba verlos solos y tristes en la calle. Así que la llevé a la Esquina de la mascota, conocimos a los cachorritos, me explicaron todas las responsabilidades y obligaciones que implica tener una mascota en casa y días después, tomamos la decisión de adoptar a Sparkie”, explica Otayza. “Nunca me importó que fuera raza pura, no incentivo esas cosas, a mi hija le enseño que más vale la vida que las marcas. Hoy ves a Sparkie y ves un perro feliz”.

 

Próxima campaña de adopción

Cuándo: Domingo 29 de mayo, de 9 a.m. a 1 p.m.

Dónde: La Esquina de la mascota, frente al Pentagonito

Informes: Los interesados pueden hacerle seguimiento a otras fechas de campañas llamando al 272-2003 o visitando la página de Internet de la municipalidad (www.munisanborja.gob.pe)

 

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En defensa

En febrero de este año, una publicación en Facebook, a través de la cuenta de la usuaria Romy Schroth, mostró imágenes de perros del albergue de San Borja con sarna, distemper y extremadamente delgados. Esta denuncia causó indignación entre varios animalistas y un comunicado de la municipalidad aclaró que las imágenes correspondían al “lamentable estado en que los canes fueron recibidos en el albergue". Osorio ratificó lo dicho y señaló que así es como ellos reciben a muchos de los perros que son abandonados a su suerte en el distrito. Lamentablemente, no todos logran recuperarse por el grado de sus lesiones.

Aprovechó para aclarar, además, que los perros de la Brigada Canina que pasan al retiro también son puestos en adopción. Hace poco llegó el rumor de que estos animales era sacrificados.

“No vamos a sacrificar a nadie simplemente porque haya cumplido su periodo en San Borja. Cuando decimos que los perros son ‘dados de baja’ nos referimos a que son dados de baja del trabajo que tienen con la brigada, pero igual son puestos en adopción. Tenemos un documento para las personas que quieran adoptar a estos perritos que ya no estarán en el servicio. Quien decida adoptarlos, debe estar consciente de que son perros de seguridad y que se entregarán esterilizados y castrados”, señala Osorio.


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¿Qué es Wuf?

Wuf es una organización sin fines de lucro que busca generar conciencia sobre la realidad de los perros abandonados en el Perú, ofreciendo las herramientas necesarias para combatir el problema y volviendo la adopción la mejor alternativa.

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