Su peor 'pecado': ser viejos

Miles de mascotas son abandonadas tras alcanzar cierta edad. Afortunadamente, existen almas caritativas dispuestas a ayudar

Su peor 'pecado': ser viejos

El abandono traslada a nuestras mascotas a las calles, donde ellas luchan por sobrevivir en un mundo cada vez más hostil.

 

Por Andrea Carrión / WUF

Hace poco la historia de Cookie generó frustración y alivio a la vez. Había sido encontrado deambulando por la calle junto a otro perro más joven y ambos fueron llevados a una perrera municipal en California. Cuando aparecieron los dueños, Cookie, un Cocker Spaniel de aproximadamente 9 años de edad, lloró desconsoladamente al ver qué solo se llevarían a casa a un perro, al Labrador de 1 año, y que a él lo abandonaban debido a su avanzada edad.

Una historia similar ocurrió en Los Ángeles cuando Tyson, un Doberman de 9 años, fue abandonado por su dueño. El perro solo mantuvo su cabeza agachada mientras el hombre explicaba el motivo de su entrega: el perro ya se “veía viejo” y ya “no era activo como antes”.

Historias como éstas ocurren demasiado seguido. Afortunadamente, en ambos casos aparecieron ángeles que le dieron una segunda oportunidad a los perros; Cookie fue adoptado por otra familia y Tyson fue llevado a un santuario de perros de su raza. Lamentablemente, cuando se trata de animales de avanzada edad, los finales raramente son felices.

Hace unos días WUF visitó las instalaciones de la oficina veterinaria de la Municipalidad de San Isidro, en donde encontramos a Bambina, una perrita de aproximadamente 10 años de edad que pareciera haber sido abandonada por su edad.

Hace unas tres semanas, el inspector de salud animal de la Municipalidad de San Isidro, Jorge Blas, recibió una llamada alertando sobre una perrita inmóvil sobre la vereda en el límite de este distrito con Lince.

“La encontramos postrada en la calle, con manchas rojas en su cuerpo, como si le hubieran echado aseptil rojo”, comentó Blas. “Ahora camina con las justas, pero está mucho mejor, nos mueve la cola cuando nos ve llegar”.

La Dra. Alexandra Fernández Delgado, médico veterinaria de este municipio, explica que las principales razones que llevan a la gente a abandonar a sus mascotas son con la llegada de un bebé a la familia -sienten que el perrito ya sobra-, cuando la gente se muda a un lugar más chico o cuando el animal enferma.

“Es triste porque es el momento en el que deberíamos de cuidarlos más, como a un cachorro que necesita más atención”, señala Fernández. “Al menos Bambina está recibiendo el cuidado que necesita. Acá la estamos ayudado con medicamentos, algunas personas nos han ayudado para hacerle sus exámenes de sangre, de vista, radiografías...”.

Antes de Bambina, Blas y Fernández cuidaron a otro perro de edad, Niebla, un Pastor Alemán que estuvo con ellos como un año antes de morir. Se encariñaron bastante con él, ya no podía moverse solo y lo ayudaban a caminar para que al menos orinara lejos de su camita.

Pero Bambina y Niebla son la excepción a la regla. Recientemente, durante la vista a un albergue de perros en Lima, el responsable de cuidar a los animales señaló que hacía poco habían recibido a un Golden Retriever. Su familia lo entregó pues “como ya estaba viejo, se había vuelto aburrido”.

Y en Facebook no dejan de aparecer avisos que claman ayuda para que mascotas de la tercera edad terminen su vida en un lugar lleno de amor. Ese es el caso de Pika, una cariñosa perrita de 12 años de edad y apariencia Pekinés que fue abandonada por sus antiguos dueños pues, al parecer, ya no les servía más para reproducción, un caso que se repite con lamentable frecuencia.

Los albergues de mascotas viven a diario la realidad de ver, no solo animales que son abandonados por su edad, sino también perros y gatos que no son adoptados por la misma razón.

Frances Wakeham, co-fundadora de Voz Animal Perú, señala que muchas personas abandonan a sus mascotas llegada a esta edad porque la responsabilidad es mayor; se enferman, desarrollan problemas en la piel, ya no son muy activos o inclusive porque huelen fuerte.

“Hemos tenido varios casos de estos perros. Por ejemplo, Chiki, quien llegó con un problema súper serio en la piel. A ella la abandonaron, aparentemente, porque no querían hacerse responsables de ella. El problema se solucionó llevándola a un hogar temporal. Aún sigue en adopción”, señala Wakeham. “Otro caso es el de Canela, una Cocker que también abandonaron siendo bastante mayor, pero a diferencia de Chiki, ella sí logró ser adoptada. Tuvo suerte, la adoptante fue directo a dos opciones que, normalmente, no busca un adoptante promedio. La estadística en las adopciones de perros adultos es mucho menor ya que la mayoría busca una mascota que esté en su momento más vital”.

A este albergue han llegado muchos casos de animales mayores que pasan sus últimos días ahí. Como es el caso de Patricio y Gringo, quien recién llegó este año. Ellos, actualmente, están en el área de juegos y son muy cariñosos, son ideales para personas sedentarias o gente mayor como ellos que quieran compañía.

“No hay mejor acto de amor que el de adoptar a un perro mayor y darle esa última oportunidad ya que no tienen muchas oportunidades”, agrega Wakeham. 

Felizmente existen historias inspiradoras como la de Steve, un hombre del extranjero que adopta animales de la tercera edad que no logran encontrar un hogar definitivo. Unas fotos publicadas en el portal www.schnauzi.com muestra fotografías de sus 10 perros, una de ellas junto a un cerdo anciano.

En el Perú también encontramos gente con tamaño corazón.

Andrea Villavicencio es alguien que apostó por adoptar a un perro adulto. En octubre del año pasado Tito, de 6 años de edad, llegó a su vida a través de WUF. Sabía que los mayores son los menos atractivos, eso la conmovió.

“Estoy feliz de haberle dado una oportunidad, aquí en casa todos lo queremos mucho. No hace destrozos y es súper engreído, siempre va en busca de cariño... y de comida”, dice Villavicencio entre risas. “Como es mayor, siempre hago que el veterinario lo chequee en su baño, y su alimentación debe de ser blanda y evito los huesos. En general es un perro tranquilo, pero para nada aburrido, eso lo hace más divertido aún”.

Según estadísticas de la organización Animal Rights Action, alrededor de 600 millones de mascotas son abandonadas cada año en todo el mundo, siendo los perros los más afectados. Solo en el Perú se estima que existen 6 millones de perros sin hogar.

El abandono tiene un impacto negativo en todo ser vivo, el que puede derivar en serias consecuencias comportamentales.

En el caso de un animal doméstico, son seres que tienen la característica de dar amor incondicional. Ellos consideran al humano que los cuida su mundo, parte de su manada –si hablamos de perros- y al abandonarlos, les arrancamos esa seguridad y confianza que todo animal debe de tener para gozar de una vida equilibrada.

El abandono traslada a nuestras mascotas a las calles, donde ellas deben de luchar por sobrevivir en un mundo cada vez más hostil. Al exponerlas a la indiferencia de nuestra sociedad, pasan hambre, frío, dolor y angustia, y viven en un estado constante de estrés. Esto abre la ventana a un mundo de enfermedades, en el que, posiblemente, no recibirán atención veterinaria oportuna, menos aún si son viejos o ancianos.

“Yo le pido a la gente que tenga conciencia. Si deciden tener una mascota, es para toda la vida, no solo un rato o por capricho, luego pasa el tiempo, envejecen, ya no hacen lo que uno quiere que hagan, se enferman, y los terminan dejando de lado. No, así no es”, agregó Blas.

 

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